He Creado La RUTINA de Noche Perfecta para Mujeres (Basada en la Ciencia)
“Solo tienes que elegir la que mejor te venga según el día.”
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He creado la rutina de noche definitiva
para mujeres basada en la ciencia. Sé
que estás harta de ver rutinas de 2
horas en redes y de tirar el dinero en
suplementos y cosas que no sirven para
nada. Como persona que ha sufrido
insomnio durante años, he unido la
última evidencia científica y mi
experiencia para diseñar una rutina de
seis pasos que podrás aplicar en cuanto
termines este vídeo y que funcionará
incluso si tu vida es caótica, trabajas
por turnos o tienes hijos. Quédate hasta
el final porque el último paso es el más
importante de todo y el secreto [música]
para que todo lo demás funcione. Dormir
bien parece imposible si tienes
insomnio, te entiendo, porque tras
sufrirlo durante gran parte de mi vida,
recuperar el sueño fue lo mejor que
nunca he hecho por mi salud. Fue un
proceso que trabajé durante años y que
se ha materializado en la rutina que
estás a punto de descubrir. El primer
paso, y quiero que te lo grabes a fuego,
empieza mucho antes de meterme en la
cama y es poner la alarma, pero no la de
despertarme, sino una mucho más
importante, la de irme a dormir. A ver,
piénsalo, no podemos pretender estar
trabajando, respondiendo mensajes o
escroleando en TikTok y un segundo
después cerrar los ojos y dormirnos al
instante. El cerebro no funciona así,
necesita una transición, un aviso de que
el día ha terminado.
Eso es obvio, Kio.
Bueno, pues si es tan obvio, ¿por qué
sigues haciéndolo? Vamos a
agarrar para mi gente de Latinoamérica,
este metaanálisis gigantesco de la
National Sleep Foundation. Analizó
decenas de miles de estudios y llegó a
una conclusión clarísima. La regularidad
en tus horarios de sueño es vital para
tu salud física y mental. Y de hecho, es
mucho más importante que la cantidad de
horas que duermas, porque los datos
demuestran que los horarios de sueño
caóticos e irregulares pueden destrozar
tu rendimiento diario y tu concentración
mucho más que el simple hecho de dormir
pocas horas. Mira, cuando te acuestas y
te despiertas cada día a una hora
diferente, le provocas a tu cuerpo un
jet lag social, porque no sabe cuándo
tiene que estar alerta y cuándo tiene
que descansar. En cambio, si fijas una
hora constante de desconexión y usas esa
alarma como un anclaje, tu cerebro
empieza a optimizar la liberación de
hormonas como la melatonina, que induce
el sueño. Para reforzar ese ancla, ten
una serie de tareas que realices de
forma rutinaria cuando suene esa alarma,
como ordenar tu escritorio, limpiar la
cocina, preparar tu táper del día
siguiente, que sean cosas que tu yo de
mañana vaya a agradecer. Curiosamente,
yo ya no uso esa alarma, porque después
de ser constante con esto a diario,
ahora mi cuerpo empieza a relajarse
automáticamente a esa hora. Y si
trabajas por turnos, no te agobies.
Quédate hasta el final del vídeo porque
tengo una sorpresa para ti. Lo siguiente
que vas a hacer es atenuar las luces de
casa. Esto es supercurioso, porque la
luz que entra por nuestra retina tiene
un impacto directo en nuestro cerebro.
Imagínate que la luz es un arcoíris.
Cada color tiene una personalidad. Los
colores cálidos, como el rojo, naranja,
son ondas relajadas. Pero la luz azul es
la parte hiperactiva del espectro. Son
ondas cortas, rápidas y con mucha
energía. ¿Y de dónde sale?
Principalmente del sol, por eso el cielo
es azul. Y es necesaria para mantenernos
despiertos. Pero claro, ahora tenemos
las pantallas LED que para formar el
color blanco usan mucha luz azul. Si
recibes ese chute por la noche, tu
retina se confunde y le dice a tu
cerebro que sigue siendo de día.
Resultado, tu producción de melatonina,
recuerda, la hormona del sueño, se
bloquea. Para solucionar esto, seguro
que has visto a más de uno con estas
gafas que bloquean la luz azul. Con lo
que acabo de explicarte, parece
superlógico, ¿no? Actúan como un escudo
para tu retina para que sigas
produciendo melatonina aunque estés
viendo Netflix. Pero aquí es donde viene
el aguafiestas de la Kiwi a leer la
letra pequeña de los estudios
científicos. Y agárrate porque voy a
ahorrarte unos cuantos lereles. Para
empezar, tenemos esta revisión de
Cochrane de 2023, que es básicamente la
Biblia de la evidencia científica. Y
revisó ensayos controlados, o sea,
experimentos de altísima calidad en
cuanto a la calidad del sueño al usar
este tipo de gafas. Los resultados, pues
Cari, son muy limitados y
contradictorios. Y ya te estoy oyendo
teclear desde aquí en los comentarios.
Pues a mí me funcionan increíble, duermo
genial desde que las uso y la ciencia me
la paso por el
Y tienes razón, de verdad. La
ciencia tiene una explicación para esto,
se llama sugestión. Para que lo
entiendas, veamos este estudio donde se
analizó la percepción subjetiva de los
participantes y los datos objetivos de
su sueño al usar estas gafas.
Subjetivamente sentían que tardaban
menos en dormirse y que se despertaban
menos veces. Pero los dispositivos de
medición objetiva demostraron que no
había ninguna mejora en el sueño. Es
más, paradójicamente, los que usaban las
gafas terminaron durmiendo menos en
total. Mi amor, quieren venderte estas
gafas basándose en estudios muy
pequeños, de apenas 20 personas, sin
tener en cuenta que la sensibilidad a la
luz varía de una persona a otra. Y lo
que no te dicen, que las gafas no te
protegen del estímulo cognitivo de lo
que estás viendo en pantalla. Si el
contenido que consumes te altera o te
genera ansiedad, vas a seguir desvelada
con o sin gafas. Alguien te lo tiene que
decir y voy a ser yo. El problema de tu
insomnio no está en la luz azul, sino en
escrolear en TikTok hasta la 1 de la
mañana. Por eso, en lugar de gastarte el
dinero, te voy a dar dos trucos basados
en la ciencia que de verdad funcionan.
El primero es evitar las pantallas entre
30 y 60 minutos antes de acostarte. Y si
de verdad tienes que usarlos, activa el
modo noche, que ajusta la calidez y el
brillo de la pantalla. Personalmente, yo
a las 8 de la tarde le doy la vuelta al
móvil y dejo de existir. Y lo segundo,
atenúa las luces de casa un par de horas
antes. Apaga las luces potentes del
techo y enciende lámparas cálidas de
baja intensidad. Lo que yo hice fue
cambiar las bombillas usuales por unas
más cálidas. Para eso, fíjate en el
parámetro K. Cuanto más bajo es, más
cálida es la luz. Así que busca las de
2700 a 3000 K. Esto permite que tu
melatonina empiece a subir de forma
natural. Ya tienes tu casa convertida en
un templo del descanso. Pero si te metes
ahora en la cama, vas a estar dando
vueltas hasta la madrugada, porque tu
cuerpo todavía no está listo. Prepárate
porque aún nos quedan por ver los
siguientes cinco pasos que son cruciales
para que descanses de verdad. El segundo
paso es preparar a mi cuerpo para la
cama y lo primero que hago es darme una
ducha caliente. Y no solo porque se
siente de maravilla, sino porque es un
hack biológico muy curioso. La clave
aquí no es calentarte el cuerpo, sino
engañarlo para que se enfríe. Resulta
que cuando te metes en agua caliente,
tus vasos sanguíneos se dilatan. Al
salir de la ducha, todo ese calor se
disipa superrápido y tu temperatura
corporal disminuye. Ese bajón rápido de
temperatura es la señal para que tu
cerebro diga, "Vale, toca dormir ya."
Pero para que te funcione de verdad, la
ciencia nos da tres reglas de oro. El
agua debe estar calentita, entre 40 y 42
grados y medio. Hazlo entre una y dos
horas antes de irte a la cama y con solo
10 minutos es más que suficiente. Llega
el momento de las cremitas y no te
escondas, porque seguro que sin darte
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