El SISTEMA INMUNITARIO explicado: partes, funciones, inmunidad, células inmunitarias, enfermedades
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El sistema inmunitario, sistema inmunológico o sistema inmune es una compleja red de tejidos,
órganos y células que protegen el cuerpo de infecciones y enfermedades, reconociéndolas
y combatiéndolas.
Es lo que nos permite mantener la salud, o, en términos médicos, la homeostasis, es
decir, el equilibrio interno.
Este importante sistema está formado por millones de moléculas solubles que recorren
el cuerpo en distintos fluidos, como la sangre y la linfa, en busca de bacterias y virus
que puedan afectar el cuerpo y enfermarlo.
Los principales tipos de gérmenes que combate el sistema inmunitario son las bacterias,
virus, hongos y parásitos.
El sistema inmunitario sirve para defender el organismo cuando algo nos ataca, ya sea
un agente patógeno, como el virus de la gripe o del covid, un agente fisicoquímico, como
los elementos contaminantes del ambiente, o una célula cancerosa que comienza a reproducirse
dentro de nuestro propio cuerpo.
Como ves, el sistema inmunitario es esencial para estar sanos, y por eso es tan importante
ayudarle a que funcione bien.
Se puede ver como un gran equipo que trabaja de forma conjunta detectando, luchando y eliminando
patógenos.
Contamos con dos niveles de inmunidad: la innata y la adquirida.
-La inmunidad innata, o natural, es aquella con la que los individuos nacen, y que les
protegen de enfermedades e infecciones sin necesidad de que haya una exposición previa
al patógeno.
Significa que al nacer ya tenemos un sistema de defensa que nos protege.
Este sistema genera una respuesta inmediata si reconoce la presencia de agentes invasores,
y se activa mediante diferentes tipos de glóbulos blancos, o leucocitos.
-La inmunidad adquirida, o adaptativa, es la que se desarrolla a lo largo de la vida,
a través de la exposición a agentes infecciosos, o mediante las vacunas.
A continuación te explicaré las funciones del sistema inmunitario, sus partes, células
y enfermedades.
Además, podrás hacer un quiz de preguntas y respuestas para comprobar lo que sabes.
Funciones del sistema inmunitario -Su función primordial es detectar células
peligrosas que invaden el cuerpo, llamadas antígenos, y luego eliminarlas del organismo.
Estos antígenos pueden ser bacterias, hongos y virus, parásitos y células cancerosas.
También, cuando a una persona le hacen un trasplante de órganos, el sistema inmunitario
puede reaccionar y rechazar el tejido u órgano trasplantado, pues lo siente como un agente
externo que invade el cuerpo.
-Para cumplir con su función principal, el sistema inmunitario debe ser capaz de diferenciar
aquellas células o sustancias que son propias del cuerpo, de aquellas extrañas que no le
pertenecen.
-Otra de las funciones es crear defensas: tenemos unas células especializadas, los
linfocitos B, que fabrican anticuerpos.
Los anticuerpos son proteínas que ubican y detienen a los antígenos específicos,
adhiriéndose a ellos.
Los anticuerpos permanecen en el organismo, y si el antígeno reaparece, o vuelve a entrar,
los anticuerpos lo reconocen y lo inmovilizan.
Ese es el papel de las vacunas, que introducen un antígeno en el organismo para que fabrique
anticuerpos, y de este modo, le ayuda a reconocer la enfermedad y combatirla.
-Otra función es destruir los antígenos.
Los linfocitos T son los encargados de esto.
Una vez que los anticuerpos han detectado un antígeno, y lo han inmovilizado, entran
los linfocitos T, algunos de ellos llamados “células asesinas” o “células NK”
(Natural Killer, asesino natural, en inglés).
También pueden avisarles a otras células, como los fagocitos, que es hora de que cumplan
su función.
-Finalmente, una vez controlado el ataque, los linfocitos T reguladores controlan el
sistema inmunitario para evitar que este destruya las células sanas.
Vuelve al estado normal, pero mantiene la memoria del ataque, en caso de que en un futuro
el antígeno invada de nuevo el organismo.
Es lo que se llama memoria inmunitaria.
Partes y órganos del sistema inmunitario El sistema inmunitario se compone de:
-La piel: ayuda a evitar la entrada de gérmenes al organismo.
-Las membranas mucosas: algunos órganos y cavidades del cuerpo cuentan con un revestimiento
húmedo (como la nariz, los ojos, los genitales, el estómago, los pulmones).
Este revestimiento produce una mucosidad que atrapa los antígenos para luego eliminarlos.
Ambas partes, la piel y las membranas, forman parte de las barreras físicas, que serían
algo así como la primera línea de defensa.
También están los primarios y los secundarios.
Los primarios son la médula ósea y el timo.
Los órganos secundarios son los ganglios linfáticos, el tejido linfoide asociado a
las mucosas y el bazo.
Órganos primarios -Médula ósea: es un tejido que encontramos
en el interior de los huesos largos, en las vértebras, el esternón, las costillas, en
el cráneo, en la pelvis y en la cintura escapolar.
Todas las células de la sangre y las inmunitarias provienen de células madre ubicadas en la
médula ósea.
En ella se producen aproximadamente 500.000 millones de glóbulos rojos diarios, y allí
también se producen los linfocitos, por eso es un elemento clave en el sistema linfático.
-Timo: es una glándula que produce los linfocitos o células T.
Se ubica frente al corazón y detrás del esternón.
Entre sus importantísimas funciones, está la de inducir la tolerancia central, que elimina
cualquier linfocito B o T que esté desarrollándose y que sea reactivo a sí mismo.
Así, esta tolerancia garantiza que el sistema inmunitario no ataque sus propias células.
A pesar de que al entrar en la adolescencia el timo va empequeñeciéndose, la producción
de linfocitos T sigue durante toda la vida.
Órganos secundarios -Ganglios linfáticos: son ovalados y forman
parte del sistema linfático y el buen funcionamiento del sistema inmunitario.
Estos ganglios se ubican en todo el trayecto de los vasos linfáticos, y forman racimos
o cadenas.
Están distribuidos por todo el cuerpo, sobre todo en las axilas, el cuello, el abdomen,
en la ingle y rodeando los grandes vasos sanguíneos.
La linfa llega a estos ganglios por los vasos linfáticos, y cuando los anticuerpos han
localizado un antígeno, los linfocitos B y T activan una respuesta inmunitaria, que
puede ser humoral o celular.
Cuando es humoral, significa que quienes atacan son macromoléculas (por ejemplo, proteínas
del sistema del complemento, fundamental en la respuesta inmunitaria).
Cuando la respuesta es celular, significa que los atacantes son los linfocitos T.
Cuando los ganglios filtran la linfa, esta se libera a la circulación linfática y de
esta forma la respuesta inmunitaria se propaga a todo el organismo, activando las macromoléculas
y las células.
En la corteza externa de los ganglios linfáticos se encuentran los linfocitos B, pero también
los macrófagos, los monocitos y las células dendríticas, encargadas estas últimas de
presentarle los antígenos a los linfocitos T.
En la corteza interna abundan los linfocitos T, y también macrófagos y células dendríticas.
Su principal función es permitir la acción entre los antígenos y los linfocitos, pues
en los ganglios es donde los linfocitos se desarrollan y proliferan para obtener la respuesta
inmunológica.
Por eso se inflaman cuando tienes una infección: la inflamación es una respuesta inmunológica.
-Tejido linfoide (MALT): son un conjunto de células sin organización, pero asociadas
a la mucosa.
Constituyen un depósito de tejido linfático.
Hay cuatro tipos de tejido linfoide: BALT, que recubre la mucosa de las vías respiratorias,
GALT, folículos linfoides que cubren el tubo gastrointestinal, NALT, asociado a la nariz
y sus mucosas y CALT, asociado a la conjuntiva.
-Bazo: es un órgano que constituye el centro de la actividad inmunológica.
Allí se destruyen las plaquetas y los glóbulos rojos ya viejos o que están mal.
Desempeña un papel primordial en la inmunidad humoral y celular.
Produce células fagocitas (especialmente opsoninas, properdina y tufsina), imprescindibles
para la fagocitosis de bacterias que tienen cápsula.
Las células inmunitarias Las principales células inmunitarias son
diferentes tipos de leucocitos o glóbulos blancos: neutrófilos, eosinófilos, basófilos,
mastocitos, monocitos, macrófagos, células dendríticas, células citolíticas y linfocitos
(B y T): -Neutrófilos: comen bacterias y células
potencialmente peligrosas.
Este proceso de comer células se llama fagocitosis, y por eso estas células también se llaman
fagocitos.
Liberan enzimas, proteínas especiales que sirven para destruir antígenos.
-Eosinófilos: destruyen células peligrosas que tienen un tamaño muy grande como para
ser ingeridas.
Pueden inmovilizar y eliminar parásitos y ayudar a destruir células cancerosas.
-Basófilos: liberan histamina, sustancia relacionada con las reacciones alérgicas,
y producen diversas sustancias que atraen a neutrófilos y eosinófilos al sitio infectado.
Esta propiedad de atracción química se llama quimiotaxis.
-Mastocitos: también liberan histamina y otras sustancias relacionadas con las reacciones
inmunológicas de inflamación y alergia.
-Monocitos: se forman en la médula ósea, y después viajan por el torrente sanguíneo
hacia diversos tejidos y órganos.
Cuando llegan a su destino, se convierten en macrófagos.
-Macrófagos: su función es fagocitar las células dañinas, y producir citoquinas que
desencadenan la respuesta inflamatoria para reclutar células inmunes.
Ayudan a los linfocitos T a identificar microorganismos y sustancias extrañas.
-Células dendríticas: son las llamadas células presentadoras de antígenos, que devoran agentes
externos y luego los “presentan” en su superficie para que los linfocitos T puedan
fagocitar las células dañinas.
Ayudan a activar la respuesta inmunológica adaptativa.
-Linfocitos B: se forman en la médula ósea y luego se reúnen en los ganglios linfáticos
y otras zonas de tejido linfático.
Ellos mismos no pueden destruir a otras células, pero sí producen anticuerpos específicos
para acoplarse a los antígenos.
Los anticuerpos los destruyen, o pueden indicar a otras células, como las T, que los eliminen.
-Linfocitos T: también se forman en la médula ósea, aunque luego se dirigen al timo, donde
maduran y viajan después a los ganglios linfáticos.
Allí reconocen virus y demás células extrañas y reaccionan de forma parecida a los anticuerpos.
Hay tres tipos de células T: Las células T citotóxicas, que destruyen
virus y células precancerosas, pues las interpretan como no deseadas.
Las células T auxiliares, que no destruyen invasores por sí mismas, sino que facilitan
la labor de las células B y las T citotóxicas.
Las células T reguladoras, que evitan una reacción desproporcionada del sistema inmunitario
y no permiten que este ataque tejido sano.
-Células citotóxicas naturales, o NK: contienen gránulos con enzimas capaces de destruir
las células infectadas por virus o células tumorales.
Enfermedades comunes del sistema inmunitario Las enfermedades del sistema inmunitario pueden
ser por inmunodeficiencia o autoinmunitarias.
Las primeras ocurren cuando el organismo no cuenta con suficientes células inmunitarias
o no funcionan bien.
Las segundas, cuando el sistema inmunitario reacciona de forma desproporcionada y ataca
las propias células sanas del cuerpo.
-Alergias: el 40% de la población mundial sufre de algún tipo de alergia.
Las alergias respiratorias son las más comunes, y luego las alimentarias.
Se deben a una respuesta exagerada del sistema inmune a una sustancia que no es dañina.
-Asma: es la enfermedad autoinmune más habitual, que afecta a alrededor de 340 millones de
personas en todo el mundo.
Aún no se conoce con certeza por qué aparece, pero se sabe que la exposición a determinados
agentes puede causar inflamación y obstrucción de las vías respiratorias.
-VIH (sida): es el debilitamiento del sistema inmunitario producido por una infección vírica.
Cualquier enfermedad puede ser mortal para quien sufre de sida, porque su sistema inmune
no puede enfrentar los patógenos.
-Diabetes tipo 1: es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca al
páncreas, donde se produce la insulina para controlar el exceso de glucosa en sangre.
-Artritis reumatoide: también es autoinmune.
El sistema inmunitario ataca diversas partes del cuerpo, como las articulaciones, los ojos
o los pulmones.
¿Cómo favorecer el funcionamiento del sistema inmunitario?
Ejercicio Practicar regularmente actividad física,
de 30 a 60 minutos diarios, ayuda a manejar el estrés y a fortalecer el sistema inmunitario.
Dormir suficiente El sueño es el momento en que el cuerpo se
recupera del desgaste diario.
Si no se duerme lo suficiente, o el sueño no es reparador, poco a poco va afectando
al sistema inmune, que se ve debilitado y no puede luchar contra infecciones y enfermedades.
Hidratación adecuada Beber suficiente agua permite al organismo
un buen funcionamiento y, en consecuencia, ayuda a mantener el sistema inmunitario en
buenas condiciones.
Mantener un peso saludable La obesidad se relaciona con el deterioro
del sistema inmunitario y con enfermedades como diabetes o hipertensión.
Mantener un peso saludable ayuda al sistema inmune a trabajar mejor.
Tener una alimentación balanceada Incluir frutas y verduras, generalmente crudas,
estimula el sistema inmunitario.
Es bueno tomar alimentos de todos los grupos alimenticios, como pescados ricos en omega-3
(salmón, atún, sardinas), frutos secos como almendras y nueces, e incluir alimentos fermentados,
como el kéfir, el yogur o el chucrut, pues son probióticos y contribuyen a desarrollar
bacterias benévolas en el intestino.
Es recomendable comer frutas y verduras ricas en vitamina C y otros antioxidantes, ya que
combaten infecciones y reducen la inflamación, y disminuir la ingesta de carnes rojas.
Cosas que pueden dañar el sistema inmunitario Muchas cosas pueden dañar tu sistema inmunitario,
como: -El exceso de alcohol y tabaco.
-Una dieta rica en grasas saturadas y carbohidratos simples (como las comidas chatarra).
-No manejar adecuadamente los niveles altos de estrés.
El estrés debilita el sistema inmune.
-Llevar una vida sedentaria e inactiva.
-Los trastornos del sueño, como el insomnio o dormir demasiado.
Quiz Ahora que has aprendido mucho sobre el sistema
inmunitario, puedes poner a prueba tus conocimientos con este test.
¿Cuáles son los 2 niveles de inmunidad del sistema inmunitario?
Inmunidad innata e inmunidad adquirida.
¿El sistema inmunitario está hecho de células, tejidos u órganos?
De todos los anteriores.
¿Cuál es otro nombre más común para los leucocitos?
Glóbulos blancos.
El sistema inmunitario puede ser debilitado por el estrés y falta de sueño.
¿Verdadero o falso?
Verdadero.
¿Cuáles son los 4 tipos principales de gérmenes?
Bacterias, virus, hongos y parásitos.
¿Cómo se llama la reacción exagerada del sistema inmunitario sobre algo no dañino?
Alergia.
Visita este video sobre el sistema digestivo para seguir aprendiendo.
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Feliz día, hasta pronto.
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