03 Plática: Mi hora con el Señor - P Gustavo Lombardo - Ejercicios Espirituales online 2026
FULL TRANSCRIPT
Queridos ejercitantes, estamos entonces
en este ya tercer día de los ejercicios.
Vamos con mucho ánimo adelante. Vamos a
hablar hoy de algunas cosas a tener en
cuenta para hacer mejor los ejercicios,
siguiendo siempre, por supuesto, las
recomendaciones de San Ignacio, cómo
focalizarnos, cómo poner ese momento del
día de oración, algunos tips, algunas
cosas que pueden ayudar. También vamos a
hablar directamente de la oración,
cómo se Ignacio nos presenta, cuán
importante es y y cómo la vamos a ir
realizando. Pues bien, nos ponemos en
las mejores manos. En nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de
gracia, el Señor es contigo. Bendita tú
eres entre todas las mujeres y bendito
es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa
María, madre de Dios, ruega por nosotros
pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte.
Amén. San Ignacio de Loyola, ruega por
nosotros. En el nombre del Padre y del
Hijo y del Espíritu Santo.
Amén. Los ejercicios entonces escritos
por San Ignacio, hechos por San Ignacio,
los pensó en primer lugar para hacerlos
en 4o semanas en retiro. Él mismo lo fue
adaptando durante su vida y se siguieron
adaptando y est un modo de hacerlo
obviamente en la vida cotidiana, incluso
por internet, que en ese tiempo, por
supuesto, era algo impensable. Pues
bien, entonces San Ignacio va a traer en
el número 19,
tienen debajo del del video, al menos en
la página. Si están viendo este video en
YouTube, debajo en los en la descripción
del video está el enlace a la página. En
la página web tienen el PDF, entonces el
texto que yo voy nombrando aquí en rojo
está en el PDF también. Obviamente le
hemos ofrecido para comprar el libro. Si
quieren pueden hacer los ejercicios sin
comprar el libro en cuanto que vamos a
ir ofreciendo todos los textos que
vayamos usando. Pues viene entonces en
el número 19, en el párrafo 19, dice San
Ignacio que al que estuviere embarazado
en cosas públicas o negocios
convenientes, o sea, que no se puede
dedicar total todo el tiempo a hacer
ejercicios, sea letrado o ingenioso,
tomando una hora y media por día para
ejercitarse.
Noamos esa adaptación y da algunas
recomendaciones para nosotros que damos
los ejercicios esa adaptación, pero
hacemos una hora y no una hora y media
dado la agitación del mundo en que
vivimos y del poco tiempo que hay. De
todos modos, aunque vamos a hacer esto
de una hora, vamos a tratar en lo
posible, claro, ahí cada uno ve lo que
pueda y cada uno lo discierne, de llegar
a parecernos un poquito a la nota 20,
que es cuando uno hace los ejercicios en
retiro, la vigésima, al que es más
desembarazado y que en todo lo posible
desea aprovechar, dénele todos los
ejercicios espirituales por la misma
orden que proceden en los cuales por
villa ordenada, tanto más se aprovechará
cuanto más se apartare de todos amigos y
conocidos y de toda solicitud terrena.
Bien, así como mudándose de la casa
donde moraba y tomando otra casa o
cámara para habitar en ella cuanto más
secretamente pudiere, de manera que en
su mano sea ir cada día misa, etcétera.
Bueno, lo que voy es que no vamos a
poder hacer esto. Estamos haciendo los
ejercicios en la vida cotidiana, si en
las activas y demás, pero en cuanto
pueda voy a tratar de imitar esto. En
cuanto pueda, estamos también en tiempo
de cuaresma, al menos la primera tanda
del año siempre es cuaresma. Entonces
resulta que hay una reunión tal día de
amigos y demás, podría faltar, no le
falta la carie, no estaban tan
importante, bueno, le sacrificio y y
vivo un poco más recogido este tiempo.
Bueno, y después sobre todo aplicar con
fuerza el tiempo que dedique a la
oración. Ahí sí separarme de todo y de
todos para dedicarme al Señor, salvo en
algunos casos puede ser en parte
compartir con esposo, o la esposa, puede
ser algo así, pero obviamente eso no
dificulta, sino que es parte de la vida
matrimonial, también puede darse, por
supuesto. Bueno, de la del cual
apartamiento en cuanto podamos, repito,
y y sobre todo esa hora por día, San
Ignacio va a decir que eh entre otros
muchos se siguen estas estas cosas muy
buenas. Primeros que en apartarse el
hombre de muchos amigos y conocidos,
asimismo de muchos negocios, no bien
ordenados por servir y alabar a Dios
nuestro Señor, no poco merece delante de
su divina majestad.
Es causa de mérito apartarme de todo o
de cuanto pueda o al menos esa hora.
Como digo, porque todos van a hacer eso,
la hora.
Eso es meritorio ante Dios. Claro que
sí.
Segundo, estando así apartado, no
teniendo el entendimiento partido en
muchas cosas, más poniendo todo el
cuidado en una sola, es saber en servir
a su creador y aprovechar a su propia
alma, usa de sus potencias naturales más
libremente para buscar con diligencia lo
que tanto desea. Obviamente me focalizo,
vamos a ver como la gente del mundo
habla de ese focalizarse, ¿no? Me voy a
focalizar en algo tan importante como es
la santidad del cielo. Dios, obviamente
que gano gano fuerzas, gano energía para
para lo que me toca, que es buscar la
santidad porque estoy apartado de otras
cosas y no tengo el entendimiento
partido. Tercero, cuanto más nuestra
alma se haya sola y apartada, se más
apta para acercarse y llegar a su
creador y señor. Y cuanto más así se
allega, más se dispone para recibir
gracias y dones al de la sub divina y
suma bondad.
Entonces, cuanto más me aparto,
obviamente más me acerco a Dios y más
Dios me bendice. Por tanto, entonces
vamos a dedicar, repito, esto cada uno
lo adapta, pero al menos pedimos, sí,
una hora por día, quizás que, bueno,
cada uno verá hasta qué punto puede
dedicarla completita o divide en dos o
quizás viajando al trabajo, bueno, lo
que sea, pero si se puede una hora
completita mejor.
Bueno, en este sentido, por ahí pueden
ayudarnos algunas imágenes que vamos a
ir poniendo. Quizás ayudan, quizás no,
pero bueno, en fin, total, no creo que
desayuden.
Y esta frase Santiago Ramón y Cajales se
lo considera el padre de la
neurociencia. Si hay algo divino en el
hombre, eso es la voluntad. No está
diciendo nada hereje, no ninguna cosa,
sino simplemente que quiere decir que la
voluntad tiene una fuerza tan grande que
a veces se nos escapa. se nos escapa
darnos cuenta que realmente tenemos
muchísima voluntad si queremos. Hay una
fuerza ahí espiritual, la voluntad es
espiritual.
Tengo que poder, entonces tengo que
poder con la gracia de Dios, por
supuesto que estamos contando gracias a
Dios, tengo que poder dedicar esa hora
al Señor.
Toda la cuaresma, vamos que se puede, no
estamos solos. Dios nos ayuda, pero
además nos ha dado una potencia muy
grande que es la voluntad.
Y vamos a traer aquí algunos ejemplos
humanos de gentes de negocio, exitosos
para que veamos si ellos pueden.
Lamentablemente en estos tiempos tenemos
que así como San Ignacio decía, si San
Francisco pudo, ¿por qué yo no? Nosotros
tenemos que decir si tal persona pudo
ser exitosa, es decir, ocupar bien el
tiempo para lograr un objetivo humano,
¿cómo yo no voy a poder hacer lo mismo
con la gracia de Dios para ser santo?
Vergüenza debería darme. Tenemos que
poder. Podemos, de hecho, sí queremos.
Entonces, una cosa que puede servir
mucho es esto de evitar la, o sea,
focalizarme en algo puntual, ¿no? Ya, ya
vamos a ver y así evitar fricciones,
pero vamos a esto. Me focalizo, dejo
todo, la fuerza que tiene. Lo acabamos
de leer. San Ignacio ya lo decía, esto
está sacado de videos ahora ya más
modernos de gente que se dedica a temas
más de marketing o de aprovechar el
tiempo. Pero eso lo acabamos de decir,
si no tenemos el el entendimiento
partido en varias cosas, si nos
focalizamos en algo, obviamente logramos
mejores objetivos. Para eso hay que
quizás dormir un poco menos, dejar otras
cosas como vemos ahí a fiestas, lo que
sea. Bueno, cada uno verá. E a veces
serán cosas a lo mejor desordenadas en
el sentido de que estoy, por ejemplo,
durmiendo de más o voy a fiestas que no
me hacen bien alma o a veces son cosas
que que no son malas, pero que que yo
las en este tiempo de cuaresma tengo que
ofrecer un poco de eso, dormir un poco
menos, aunque no estaba durmiendo de más
o no ir a un lugar como decíamos antes
que que no me haría mal, pero bueno,
cada uno verá, no es difícil lo que
estoy diciendo, pero mira, aquí tenemos
a Carl Newport, que este este hombre
joven
No toca nunca nada que tenga que ver con
las redes sociales. Su vida está por eso
el libro Deep Work, trabajo profundo,
¿no? Y traducido al castellano,
concéntrate, ¿no? Cuatro reglas en el
área de la distracción que hay que que
nos distraen las cosas, nos distraen las
cosas del mundo, nos distraen los
celulares, los móviles. Entonces, en
esto hemos hablado bastante
preparándonos para los ejercicios. Voy a
repetir un poco, disculpen los que ya
est no estuvieron acompañando los vivos
que hicimos, pero seguramente ahora para
más gente. Entonces lograr tener esa
zona, esa zona sin fricción, sin cosas
que nos puedan distraer. Si estoy
haciendo los ejercicios espirituales en
en la computadora, el computador mejor
el móvil, el celular, dejarlo lejos, que
no me moleste. Y si es en el celular,
sacarle las notificaciones. que pueden,
que no ha notificaciones, porque sé que
me voy a distraer, que me voy a poner a
ver eso y me voy a distraer de las cosas
del Señor, lograr esa zona, ¿no? Y
decidir hacerlo así, pensarlo bien,
decidirlo y mantenerlo.
Hay que poder, con la gracia de Dios,
repito, poder perseverar en esto hasta
el final. Tenemos que hacer como San
Ignacio, que cuando decidía algo, él lo
pensaba mucho, lo rezaba y después nadie
lo sacaba de esa decisión tomada. Nadie.
Un cardenal decía en broma ya ha puesto
el clavo. Le decían a los jesuitas de su
tiempo, ya ha puesto el clavo. Nadie lo
va a sacar de ahí. Hagamos lo que
hagamos.
Entonces, una vez estuvo 14 horas de pie
delante de la puerta de un de un de un
despacho de un cardenal, porque tenía
que hablar con él y no hasta que no
saliera.
sin probar bocado 14 horas. Bueno, para
poner un ejemplo, no lo movía nadie
cuando cuando estuvo en Loyola después
de de ya haber ido a París, ya casi ser
sacerdote. Fue por un tema de salud,
pero aprovechó para para obviamente ser
apostolado. hizo como una misión popular
ahí, vivía en el hospital y vino el
hermano en un momento mandó el hermano a
su servidumbre con caballos a
llevárselos a la casa así de prepo de me
obligado y San Ignacio le dijo que
díganle a mi hermano que yo no he venido
aquí a buscar nada de los oyola, ni casa
ni nada. Yo he venido aquí a enseñar lo
grave que es el pecado mortal.
Inamovible, inamovible. cuando ya mayor,
más de 60 años tenía que ir a hacer una
diligencia importante para ayudar a un
matrimonio que se estaba separando, un
matrimonio que además de la importancia
del matrimonio, tenía importancia para
la cristiandad ese tiempo. Iban a salir
y estaba lloviendo, era medio tarde,
tardecita y le dijeron que no, que no
había que salir a caballo porque llovía
mucho. Y el Señor eso le dice hace a los
primeros jesuitas, no hace 30 años que
no le niego nada a Dios y no me van a
dejar cumplir esto. 30 años sin decirle
que nada, sin decirle una vez no a Dios.
Bueno, así. Entonces, clavemos en
nuestro corazón. Tenemos que dedicar esa
hora completa al Señor todos los días.
Un día no se pudo porque no dependió de
mí. Bueno, no importa, no, al otro día
volvemos. la regla de los dos días lo
llaman, ¿no? Si un día no pude, al otro
día podré y y ya está, no voy a hacerme,
pero el tema es que no pude, ¿no? Que no
quise. Bueno, y si flaqueo un día, no
flaquear el otro, hacernos el propósito.
Vamos, que se puede pensar en cómo me
puedo ayudar en esto.
Por ejemplo, pensar en si acaso le digo
a alguien por ahí me va a ayudar mucho.
Puede ser que yo si le cuento, bueno, en
mi caso los que son esposo obviamente
saben y ojalá lo hicieran los dos, pero
si no, ¿a quién le puedo contar? Mira,
estoy haciendo esto. Pregúntame cada
tanto. Te voy a ir diciendo. Somos seres
sociales y a veces hasta por el amor
propio que bueno, cada uno verá, pero
hay inici, hay que pensar, usar la
inteligencia para que la voluntad se
enamore de lo que vamos a hacer y no me
mueva de allí ni un tranco de pollo que
siga firme, pase lo que pase.
Tenemos aquí otro otro autor. Este
autor, Kevin Cruz,
puso un cartelito. trató de de hizo un
par de startups, de empresas y le fue
mal, trabajó muchísimo, ¿no? Bueno, y
después descubrió algo que que lo llevó
un poco al éxito. Escribió este libro 15
secretos de la gente exitosa en cómo
gestiona su tiempo. En un momento puso
cuando cuando empezó a descubrir todo
esto, ahora da charlas y demás, puso un
cartelito en su despacho que decía eso,
1440.
Eso es la cantidad de minutos que tiene
un día. Y la idea era, entre otras cosas
que se iba a tocar la puerta de él. y le
iban a le ibas a robar algo de ese
tiempo, sepas que ese tiempo se agota,
¿no? Bueno, yo no digo que esta persona,
todas las que voy a ir citando, no no
estoy juzgando si son buenos o son malos
en el sentido, no, simplemente estoy
diciendo para algo humano, para tener
éxito en lo humano, en una empresa que
sea, ponen tanta cabeza y tanta
iniciativa y tan y nosotros no tenemos
para darle el 4% que es una hora por día
al Señor de esos 1440 minutos. Hay algo
que esté mejor ocupado que eso.
Perdón que insista, pero estamos
arrancando y hay que poner las bases, la
firmeza. Ojalá anotar, anotar los
motivos. ¿Por qué voy a hacer estos
ejercicios? ¿Por qué sé que tengo este
tiempo? ¿Qué vamos? Vamos que se puede.
Es cuestión de decisión y no es solo
querer es poder, porque puede ser que
hay cosas que no, pero acá es con la
gracia de Dios y no estamos diciendo
nada que sea una hora por día, contando
además con gracias como como se trata en
la cuaresma.
Otra que nos puede ayudar es esta mujer
Laura
Nanderkam,
Vananderkam, perdón. esta mujer también
era de padres exitosos y
no lograba,
sí, como que perdía el tiempo, le
parecía que perdía el tiempo. Entonces,
en un momento agarró y se se empezó a a
anotar cada 15 minutos todo lo que
hacía. Todo lo que hacía cada 15
minutos. Entonces tenía un mapeo de su
semana en que se le iba el tiempo
y cuando tiene una charla TED que tiene
millones de vistas y cuenta la historia,
por ejemplo, de una mujer, madre de
familia que trabajaba fuera y todo en
que tuvo un problema en el sótano, su
casa, no me acuerdo si se inundó o qué,
y esa semana sacó 12 horas de su tiempo
para solucionar ese problema y su vida
siguió normal.
Entonces terminó y dice, "¿Cómo puede
ser que yo gasté 12 horas para esto?" Y
hice todo lo demás. Entonces, bueno, une
las dos cosas, la experiencia de mujer y
sobre todo su experiencia de de de saber
en qué gasta su tiempo y también
diciendo eso, "Tienes más tiempo de lo
que crees, ¿no?" Y ese 168 que está aquí
arriba, 168 es la cantidad de horas que
tiene una semana.
Lo que se pasa que tenemos tiempo para
cosas que nos importan. Lo que realmente
nos importa sí le dedicamos tiempo.
Bueno, aquí es que me tiene que importar
Dios nada más que y nada menos que eso,
mi alma, la salvación eterna, el cielo,
Jesús, la Virgen Santísima, mi familia,
porque le voy a hacer un bien enorme si
me santifico y así tomar conciencia de
que puedo dedicar ese tiempo, de que
tengo la posibilidad de hacerlo, de que
solamente tengo que decidirme y ponerme
firme. Ponerme firme. Otra cosa que nos
puede ayudar en todo este mundo de
no, los siete hábitos de la gente
altamente efectiva, ¿no? Este autor
Stephen Cobey,
bueno, el libro no lo vamos a a tratar
aquí, pero hace pone este ejemplo que
quizás lo han escuchado dando una charla
a jóvenes. Él tiene ese esos cubos que
que pueden ver allí. Entonces, en esos
cubos va, él tiene todas esas piedras
más grandes, bueno, son medios de
plástico, ¿no? Pero piedras más
chiquitas. Entonces él comienza, eh, y
base así, pone la
bueno, pone, voy a poner esta imagen que
se ve un poco más de cerca.
Él quiere mostrar algo muy concreto y lo
logra muy bien y nos puede enseñar
mucho. Entonces, él él pone las piedras
más grandes primero en ese cubo. Aquí la
con la con la mujer como que no está
resultando, ¿no? Pero acá es cuando
resulta el experimento. Pone las piedras
más grandes, no tiene más que piedra
sobre el escritorio y les dice a los
chicos que están escuchando su charla,
que es justamente charla de aprovechar
el tiempo y demás, les dice,
"¿Cabe algo más?"
No, dicen, entonces saca unas piedras
más chiquitas y las va colocando y cabe
algo más y algunos dicen, quizás que sí
y pone otra piedra más chiquita y y al
finalmente pone termina poniendo arena y
después agua, ¿no? Entonces en este es
exactamente el mismo material, no es
exactamente el mismo, pero se entiende
la idea. Entonces le dice él, ¿cuál es
el el la moraleja? ¿Qué hay que entender
de esto?
Y uno dice, hay que entender que aunque
parezca que nuestra agenda está llena
completamente,
siempre cabe alguna cosa más. Si tenemos
ingenio y si y él dice, "No, lo que
quiere decir con esto es que hay que
saber priorizar porque si hubiera
empezado al revés y acá en este caso
como hizo la mujer, poner las estas
piedras primero, no cabe todo. Primero
hay que poner las piedras grandes y
después cabe lo demás.
las piedras grandes para él, valores
humanos, la familia, esto, lo otro,
los amigos. Para nosotros el valor, lo
más importante por lejos es Dios. Hay
que poner nuestra vida primero a Dios.
Lo dice Jesús. Mateo 6:33. Buscad el
reino de Dios y su justicia y todo lo
demás se os dará por añadidura. Ya está.
Ya está. Entonces, lo que tenemos que
tratar de hacer en estos ejercicios
justamente es esto, poner primero a Dios
y lo vamos a hacer concretamente con
esta hora dedicada a él en esta
cuaresma.
Lo demás se va a acomodar solo y es
palabra de Dios. Lo demás vendrá por
añadidura.
Bueno, una cosa más que quizás también
nos pueda servir y es lo siguiente
también este autor, ¿no? Lo que tenemos
aquí en del medio, él es el que que
escribe Brian Tracy, escribe el libro
que está a la izquierda. Comete rana,
¿no? El el de adelante, el de la
derecha, perdón, es a Daniel Pink, que
Daniel Pink que también tiene libros de
lo mismo, ¿no? De cómo cómo gestionar
bien el tiempo y demás, libros muy
vendidos. Cómete esa rana es porque el
autor afirma de que hay que hacer
primero lo que más cuesta.
Primero, si tengo una lista de cosas que
hacer, lo que más cuesta y después lo
demás, porque si hago lo que más lo lo
primero lo que más cuesta, lo otro lo
voy a poder hacer. algo primero, lo más
fácil, muy probablemente lo que más
cuesta quede sin hacerse. Y claro,
podemos decir, bueno, pero no tendría
que ser en mi caso, de que me cueste
tratar con Dios, ¿no? Y por qué no somos
sinceros y decimos que sí, que nos
cuesta rezar, nos cuesta rezar, nos
cuesta ponernos a rezar muchas veces
hasta que uno no agarra el hábito y con
el tiempo y hay una vidación más
profunda, sentarme a rezar o
arrodillarme a rezar, ponerme a rezar,
me cuesta.
Entonces, si dentro de lo que pueda cada
uno lo adaptará, tengo que tratar de
hacerlo en la primera hora del día,
además porque la mente está más fresca
ahí, ya veremos.
Pero sobre todo porque quiero hacer lo
más importante y probablemente lo que
más me cueste, sobre todo me puede
costar si lo dejo para más tarde por las
actividades. Lo hago ahora, ya está,
gané el día, listo, lo más importante lo
hice. Cómete esa rana, haz eso que te
cuesta más. Eh, ese tiempo con Dios te
cuesta. Por momento puede ser que hay
día que estás tocando el cielo con las
manos, pero otros días te cuesta y
mucho, con más razones que hacerlo.
Y todo esto lo podemos resumir en algo
que ya dijimos allá por el 2021. Quienes
vienen con nosotros ese tiempo se
acordarán. Porque quedó quedó como una
cosa, una frase muy muy típica, porque
es un ejemplo hermoso, eh, se le acerca
Paladio. Paladio va a hablar con San
Macario, nada más y nada menos, y le
dice que estaba muy combatido, con
profunda tristeza y y desanimado en
proseguir con el ejercicio y la lucha
espiritual en que estaba. Entonces le le
fue a preguntar qué hacía porque le
parecía que no hacía nada, tenía
pensamiento de que tenía que irse del
monasterio. H santo le responde, San
Macario,
responde a tus pensamientos con esta
frase, proptercistus, cristum, perdón,
custodio os parietis. Estoy guardando
estas paredes por amor a Cristo. Ahí lo
tenemos al demonio, ¿no? Que le estaba
sugiriendo esos pensamientos de que deje
justamente lo que estaba haciendo, de
que bueno, no por Cristo custodio estos
pensamientos.
justamente,
perdón, estas paredes, la celda, no irse
de la celda es muy importante.
El padre La Palma, que es el que trae
este ejemplo, uno de los primeros, se
los llama el príncipe de los
comentadores de los ejercicios
espirituales, el padre de la palma va a
decir que al menos dice uno puede quizás
por momento no no dominar los
pensamientos, puede no no dominar una
pasión, pero tiene que poder dominar su
cuerpo, no salir de esta celda, no
moverme de acá, tengo que ser capaz de
hacerlo, ¿no? No suena tan difícil, ¿no?
Dice, "Y los demonios ponen tanto
cuidado en robarnos estas paredes, la
celda, ¿no? El lugar donde el monje
tiene que rezar y hacer sus actividades.
Que ningún cuidado y vigilancia sobra
para guardarlas y que cuando no hagamos
más que estarnos a vista de nuestras
paredes, será tanto el fruto espiritual
que de aquí sacaremos, que sin duda
Cristo, Señor nuestro, se dará por bien
servido de que por su amor y respeto nos
ocupemos de esto. Esto se puede aplicar
a lo que vamos a hablar ahora. La la
oración y el momento de oración se puede
aplicar en general. Hay veces que no hay
que salir de casa, que salir de casa es
salir a pecar y tengo que custodiar las
paredes, quedarme donde estoy, como dirá
el Kempis, evitar los pasos vanos. Hm.
Bueno, pero vamos directamente vamos a
decir esto, aplicar esto a esta verdad.
Acá son fotos de otros años que pedimos,
las pedimos todos los años, ya las
pediremos, nos hace mucho bien a todos.
de ese lugar que tiene cada uno en su
perdón que estoy yo ahí porque eran los
ejercicios del 2021, ahí estamos más
jóvenes [risas]
que por eso, porque son fotos quedaron
ahí, son las que guardé, pero bueno,
cada no soy el único predicador, así que
bien, pero un lugar en la casa donde yo
me pongo a ocuparme de esto, de los
ejercicios, lo acomodo todo lo que
pueda, ¿no? me separo todo lo que puedo
del ruido en mi lugar. mientras más lo
le ponga, no no puede ser una iglesia
porque no si puedo ir a rezar una
iglesia porque no que mejor pero lamente
no se puede. Entonces bien a veces
incluso después ponían la en después de
escuchar la charla
eh de meditación ponían la nuestra que
también vamos a ofrecer el enlace
nuestra adoración perpetua aquí en
Manraza que se reza por los ejércitos
espirituales. junto aquí debajo donde
estoy grabando esto porque para tener el
santísimo ahí, que no es lo mismo que
tenerlo en la capilla, pero pero sé que
está ahí gente rezando y me uno a esa
adoración y y sirve también. Bueno, el
lugar entonces en mi casa para para que
sea mi lugar donde tomo donde escucho
las charlas, tomo nota, mi lugar con el
Señor que lo acomodo lo mejor posible.
Esas son nuestras paredes que tenemos
que custodiar, como le dijo San Macario
Paladio, esas son nuestras paredes y no
me voy a mover de aquí. Si me propuse a
tal hora estar aquí, no me voy a mover
de aquí. Voy a estar aquí el tiempo que
tenga que estar, tanto en el lugar que
escucho la charla como el lugar que
quizás sea el mismo donde voy a hacer la
oración. A veces no es el mismo, a veces
sí. Puede ser un poquito más allá. Ya
veremos. Cada uno verá, por supuesto,
capaz que bueno, ya me entienden la
idea, lo importante cada uno lo baje al
concreto, ¿cierto? Y si bien acá falta
uno, o sea, tenía que ser cuatro y uno
atrás. La mayoría de uno cada cinco h de
la persona así en promedio eh funciona
mejor, perdón, cuatro de cinco funciona
mejor a la mañana. Hm. Hay personas que
no que son más búos, que de noche están
más despiertos y demás. Por lo general
todos, muchos, perdón, cuando
despertamos a la mañana después de de
lavarnos la cara y todo lo demás, que
ahí sí estamos medio dormidos, sí son
los momentos esos de de más frescura
mental. Entonces, también los que se
dedican a esto de o aprovechar el tiempo
y todo hablan de que esa es la hora de
oro, ¿no? El tiempo de oro, que hay que
dedicar a pensar cosas, que vienen
ideas, bueno, nada de malo, pero
nosotros nos ocupamos con las cosas del
Señor. Entonces, si sé que soy de ese
tipo de personas, tratar de hacer lo
posible. Repito, dentro de lo que se
pueda cada uno lo adapta o puede tratar
de que sea ese momento del día en
queico. De hecho, están viendo que las
charlas las publicamos
el día anterior a la noche, al menos el
día de aquí de de Europa. ¿Por qué?
Porque en el primer año alguien se se
levantaba a las 5 de la mañana para
hacer la la meditación, no me acuerdo si
era de Bélgica, Holanda, por ahí y
nosotros publicábamos a las 6 de aquí de
España. Bueno, que es la misma hora.
Entonces, y después, bueno, hay gente en
Japón que está haciendo los ejercicios,
eh, y bien, entonces hacemos así, pum,
ponemos el día anterior de España a la
noche, ya está, queda para todo y cada
uno lo ve a la hora que puede. Poneros
entonces la hora eh 5:30, 6, 7, lo que
cada uno vea, la primera hora de la
mañana para hacer la oración es una
tarea, fijar eso, muy importante. Y no
pensemos que estamos gastando poco
tiempo, si gastamos tiempo en ver en qué
momento, en qué circunstancias, todos
los medios que tenemos que poner para
que para que ese momento se nos
transforme en algo que sea una joya. Es
decir, el momento de la oración a veces
es una piedra, es algo así, algo pesado,
es una carga.
¿Y qué pasa? No, no, yo quiero que, o
sea, yo sé en el fondo que eso para mí
es es oro puro, es un diamante.
¿Y qué tengo que hacer? Tengo que
justamente poner todo lo que está en mi
parte para creer firmemente que eso es
así para después llevarlo a la práctica,
porque habrá momentos que me voy a
olvidar, habrá momentos que que me va a
parecer solamente algo que no tiene
sentido la de la oración, como decía
una beata o santa, no recuerdo el nombre
ahora, pero decía que eh la oración hay
momentos que parece como masticar. En
Argentina decimos tergopol. Aquí en
España, no sé cómo se dice, no es que
hablo mucho de ese tema, es hues eso
blanco que se pone para bueno, pluma B,
creo que era en Chile, e lo que se pone
bien para aislar las temperaturas y
demás ese no tiene gusto nada y no se
come. Bueno, pero para significar le
decía esta santa que a veces para la
oración cuesta mucho. Entonces,
recorrer, recubrir la oración con todo
lo que pueda
de grandeza que tiene para que cuando me
nuble eso nadie me la quite. Como dice
Santa Teresa, hacer de cuenta que el
tiempo de oración no es mío, es de Dios.
Es de Dios, no lo puedo tocar. Y luchar
a brazo partido con fuerza como el Señor
contra todo lo que me aleje de la
oración. Pensar lo que me aleje de la
oración me aleja de Dios. Punto. Ya me
decide que voy a hacer esto. Lo voy a
hacer. Y con santa ira. La ira no tiene
nada de malo. La ira puede ser mal
usada, por supuesto, pero es una pasión.
Las pasiones son neutras.
Pueden ser bien usadas o mal usadas. Si
todo si me parece que enojarme siempre
está mal, repito, muchas veces está mal,
pero enojarme con con lo que me tengo
que enojar conmigo mismo. San Ignacio
quería ir a la Cartuja a Sevilla cuando
se estaba convirtiendo y después se dio
cuenta que no se resfrió, dice él, en
esa idea. Se debilitó. ¿Por qué? Porque
tenía miedo que en la cartuja no le
dejaran hacer todo lo que él quería con
por el odio que tenía a sí mismo. Es
decir, toda la penitencia, ese odio era
malo, no, no, no. Odio a su pecado. El
que odia su vida en este mundo, su la
guardará para la vida eterna. Dice, el
que aborrece su vida en este mundo, la
guardada para la vida eterna. Dice la
escritura, ese santo odio que tenía a
ese pecado suyo, no, no es la mejor
manera de amarnos. tengo que odiar y y
con con esa fuerza que tiene la el Señor
ahí, tengo que quitar todo aquello que
que hace, todo aquello que me impida ese
momento de oración que yo he visto que
tengo que dedicarlo a él en esta
cuaresma, a estos santos ejercicios,
porque se siguen muchísimos bienes que
ni siquiera yo me puedo imaginar los
bienes que se siguen de hacer bien los
santos ejercicios.
Algunas notas más antes de hablar
directamente de la oración, siguiendo
por supuesto siempre a San Ignacio que
nos pueden eh nos pueden servir. Tener
en cuenta primero que que esto es una
lucha, es un combate.
Esto está sacado de unas meditaciones
que se llama dos banderas. la hicimos
para eso, pero es que todos los
ejercicios, toda la vida espiritual es
una lucha y un combate. Y como dice la
escritura, como dice Eclesiástico 21, si
te acercas a Dios, prepara tu alma para
la prueba.
Entonces, sin duda que va a haber
frutos hermosísimos, luces,
consolaciones, como veremos, pero
también sin duda que el demonio no se va
a quedar tranquilo. Ah, qué bueno. Esta
persona se está alejando de mí, se está
acercando más a Dios y muy bien, se va a
hacer santa, va a salvar a otros, va a
hacer grandes cosas porque tiene tela,
tiene madera para ah bueno, no, no, no,
el demonio no se va a quedar tranquilo y
va a haber oscuridades y demás. Por eso
va a decir San Ignacio, y esto lo vamos
a sacar del número seis, nada más y nada
menos, que ahí el comienzo va a dejar
claro que que habrá lucha. Dice así,
el que da los ejercicios,
cuando siente que al que se ejercita
no le vienen algunas mociones
espirituales en su alma, así como
consolaciones o desolaciones, ni es
agitado de varios espíritus,
mucho le debe interrogar acerca de los
ejercicios, si los hace a sus tiempos
destinados y cómo. Así mismo, de las
adiciones, con diligencia las hace,
pidiendo particularmente de cada cosa de
estas. Bueno, entonces las adiciones ya
la vamos a ir dando,
eh, así que tranquilos, pero es el
momento del ejercicio y los agregados
que trae San Ignacio, que son justamente
para hacerlos mejor. ¿Qué dice entonces?
que que justamente
si no tiene consolaciones, si no si no
tiene emociones espirituales,
consolaciones o desolaciones, signo que
no está haciendo las cosas bien, porque
si está haciendo las cosas bien, sin
duda que los ejercicios van a hacer que
se acerque más a Dios y que tengan más
luz de Dios, más consolación, más ganas
de ser santos y sin duda que el demonio
no se va a quedar tranquilo y va a hacer
todo lo posible para sabotear eso y van
a venir las desolaciones. Si uno hace
las cosas bien, tanto en consolación
como en desolación, va a sacar fruto y
va a sacar provecho. Pero es bueno saber
que vendrán esto y que que para eso
estamos. Eh, milicia es la vida del
hombre sobre la tierra, dice Job 71.
Vamos, vamos, no hay ningún problema,
estamos que no quiere combatir, no
quiere ser cristiano, ¿cierto? ¿Dónde se
ha visto un cristiano que no combate? Si
no combato, me pongo del lado de los
enemigos. Hay enemigos. Génesis 3:15.
Pondré el instante ti y la mujer, entre
tu linaje y el suyo. Vamos, vamos. Hay
que caer en un buen acá, en un
angelismo, va a haber lucha, va a haber
combate y bendito Dios que lo haya.
Bueno, otra cosa que nos puede ayudar
está el número dos y yo no lo voy a leer
todo porque es para mí, para que para
nosotros, para que los ejercicios
Ignacio va a decir, eh, que no le demos
todo como tan masticado, o sea, daremos
puntos, pero hay que meditar. Cada uno
tiene que hacer la meditación solo,
rumear. Ya vamos a explicar por qué.
Porque si no, eh va a decir mucho San
Ignacio acá lo dice así literalmente,
dice, "No el mucho saber harta y
satisface el alma, sino el gustar
internamente de las cosas."
no estamos haciendo, aunque vamos a
aprender muchas cosas, no estamos
haciendo acá un curso de teología, de
filosofía o de no, no estamos haciendo
ejercicios espirituales. Queremos
profundizar en las cosas que ya sabemos
y profundizarlas grandemente, ¿no?
Entonces no es mucho saber, eh, sino el
gustar internamente cosa. O sea, ustedes
tienen que
profundizar y y junto con esto, el
consejo que da San Ignacio es para
ejercicios que son en retiro sobre todo,
pero es que no no lean otras cosas.
Uno dice, "Estoy leyendo este libro."
Bueno, cada uno lo adapta, ¿cierto? Pero
en principio si ya tengo los ejercicios,
vamos a dar, hay más material extra. Si
quieren los ofrecemos también en la
página web, otros textos también, audio
del mismo texto.
Entonces mejor si tengo otro momento
para regresar, vuelvo a lo que ya vi,
profundizo lo que ya medité, leo de
nuevo, leo más el texto, que a lo mejor
no lo leí
y y si no el texto que me ofrecen o
quizá que tengo de otro año, bueno,
dentro de lo que se pueda ir siempre con
el mismo tema que estamos dando que es
muy profundo para seguir entonces el
espíritu sanna que él nos va a decir
incluso
la primera semana de ejercicio, él dice
no leer Nada. La segunda dice, bueno,
ahí en adelante se puede leer algún
pasaje del evangelio, sobre todo el que
se va meditando.
Eh, también se puede leer algo de
imitación de Cristo. Bueno, también ese
libro es muy bueno siempre. Bien, acá
como mandamos bastante materias y los
que estamos haciendo o imitación de
Cristo podría podría estar bien también,
pero bueno, cuidado con eso entonces de
que no quiero saber mucho, sino quiero
profundizar
lo que tengo que lo que tengo que hacer,
lo que tengo que lo que me toca cada
día.
en el número 16, porque algunas notas de
aquí del comienzo son para nosotros,
entonces no doy todas.
Es una cosa llamativa, como desde el
comienzo San Ignacio nos invita a hacer
un acto grande de generosidad. Dice,
"Para lo cual es a saber, para que el
creador y señor obren más ciertamente en
la su creatura. Si por ventura la tal
ánime está afectada e inclinada en una
cosa desordenadamente,
muy conveniente es moverse poniendo
todas sus fuerzas para venir al
contrario de lo que está mal afectada,
así como si está afectada para buscar y
haber un oficio o beneficio, un oficio,
un trabajo o dinero beneficio, no por el
honor y gloria de Dios nuestro Señor, ni
por la salud espiritual de sus ánimas,
de las almas, más por sus propios
provechos e intereses temporales, debe
afectarse al contrario.
instando en oraciones y otros ejercicios
espirituales y pidiendo a Dios nuestro
Señor el contrario. Esa saber que ni
quiere el tal oficio beneficio ni otra
cosa alguna, si su divina majestad
ordenando sus deseos no le mudare su
afección primera. De manera que la causa
de desear o tener una cosa u otra sea
solo servicio, honra y gloria de la
subdivina majestad. Realmente llama la
atención cómo trae estas notas en
ingreso tan al comienzo. Por eso, si lo
que estoy diciendo suena muy fuerte, no
lo entienden del todo, tranquilo,
tranquila, no pasa nada. Volveremos a
ello más adelante, pero si lo llegamos a
entender y sobre todo no nos parece
mucho, puede servir puede servir en esto
de lo que lo que pide en el número cinco
San Ignacio, que es empezar los
ejercicios con grande ánimo y
liberalidad. Todo lo que estamos
diciendo es justamente también
comentando esa nota, grande ánimo y
liberalidad, entregándole todo al Señor.
Bueno, esto viene también a ello. Eh, yo
no sabía qué ejemplo poner. Por ahí
puede quizás entonces servir esto. Y es
una una mujer que le están ofreciendo un
trabajo X y el trabajo por lo que puede
cobrar,
por lo que también por lo por su estatus
social, por el que dirán, le atrae le
atrae, pero no sabe si le va a venir en
desmedro de su familia porque son más
horas fuera de la casa, etcétera.
Entonces, por ejemplo, que sea el caso
de alguno de ustedes, pero la puede
aplicar otra cosa también, obviamente.
Entonces, no sé lo que quiere Dios
todavía, pero por lo pronto me voy a
inclinar a a lo que justamente no me
parece que esté queriendo esto por Dios
y no por porque por dinero, por Bueno,
entonces, Señor, no, Señor, no, no lo
quiero, me inclino al contrario. Hasta
que tú no me muestres que quieres esto
porque va a ser para gloria tuya, para
el bien de mi alma, para el bien de mi
familia, yo me abrazo con la cruz, eh,
quiero hacer tu voluntad y me quedo sin
eso. No hay que por ahora la fotito esta
no tiene no ejemplifica todo porque no
se trata de decidir nada, eh,
simplemente como en el corazón le digo
al Señor, Señor, no, no quiero, no
quiero esto, ninguna hasta que tú no me
lo muestres, yo no lo quiero.
Me inclino para aquella cosa que me hace
estar más seguro de que quizás estoy
haciendo algo por mi propia, voy a
decidir algo por mi propia voluntad y no
por la voluntad de Dios. Ya después
vendrá el modo en que San Ignacio nos va
nos va a enseñar cómo hay que hacer para
decidir según la voluntad de Dios. Pero
empezar así podría hacernos muchísimo
bien.
Va a andar molestando este muchacho en
los ejercicios. Siempre lo hace, aunque
no nos demos cuenta, perdón, la imagen
que sea tan fea, pero es a propósito.
Obviamente es a propósito. Así es. Él
pasa que se disfraza, se disfraza de
ángel de luz. No no no nos damos cuenta
que es él, pero es él o uno de ellos,
¿cierto? Hay que tenerle miedo solamente
sando temor de Dios. Después acá esto es
más conocido, es a Judas, ¿no? El
demonio ahí.
Bueno, entonces, ¿qué hay que hacer con
esto para que el demonio no nos haga
daño?
Dice el número 17, nos dice a nosotros
que comine saber cómo va el ejercitante,
conviene saber no los pecados, eso en
confesión, pero sí cómo va haciendo los
ejercicios, ¿no? Ya, ya vendré volvemos,
volveremos a ellos cuando toquemos las
reglas para hacer para el
discernimiento, pero el tema es este,
que cuando una persona abre su corazón a
un sacerdote o una persona espiritual
que sepa del tema, no cualquiera,
obviamente, el demonio pierde. Acá lo
vemos escondido atrás de la silla. El
demonio pierde. Es un demonio mudo o sea
que nos quiere hacer estar callados.
Entonces aquí yo aunque va a salir esto
más de una vez, sepan que en la página
web entonces pueden consultar a un
sacerdote. Somos un grupo de por lo
menos 30, ¿no? Estamos ahí buscando más.
Entonces no podemos solos. Bueno, puede
ser mi director si tienes espiritual
también el cur de la parroquia. Si que
sepa del tema. No, no, no hace falta que
seamos solamente nosotros. Simplemente
que ofrecemos esto por la gente que no
tiene.
Pero hay que saber que mucho ayuda a
iluminarnos y a que el demonio se se
espante, se vaya el hecho de abrir
nuestro corazón y decir, "Me pasa esto,
me pasa lo otro."
Y si somos varones, hombres, con más
razón, porque la mujer es como más
inclinada a esto, entonces le sale mejor
por naturaleza también por esa
necesidad, por así decirlo, de de por
ahí una opinión de un hombre en alguna
cosa. Entonces, como nosotros somos
hombres, también hay algo natural, ¿no?
No, no estoy haciendo ninguna cosa de
antifeminismo acá nada, simplemente un
poco la ley natural es así y lo vemos.
Las mujeres son mucho más de consultar
que los hombres. Nosotros a veces nos
cuesta más, pero hay que hay que vencer,
no podemos solo, tampoco nosotros. Hay
que vencer eso, hay que vencer eso y
bueno, dar ese paso al bueno. Y ahora
vamos, sí, en los últimos minutos
a hablar directamente de la oración, que
es tan necesario, tan importante. Es el
ejercicio, es la oración. Todo lo demás
es acompañar a la oración, pero el
ejercicio propiamente hablando es la
oración. Hm. El momento que que ustedes
están con Dios. Sí, mañana ya empezamos
con con la primera meditación de media
hora y con 30 minutos para meditar eso.
Ese esos 30 minutos siguientes son
importantísimos, trascendentales. Sí.
Con oración la vida puede ser como aquí
a la derecha, sin oración a la
izquierda. La misma persona, esa persona
que está rezando allí con la es la misma
que está a la izquierda y que va a va
esta mujer Mariana, pongámosle Mariana,
va a tener esos mismos problemas,
pero los va a ver de otra manera.
San Alfonso María de Ligorio dice, "No
es que hay gente fuerte y gente débil en
lo espiritual. Hay gente que no reza y
gente que sí sabe rezar. Ahí está todo.
Ahí está todo. Hm. Trascendentarlo. Todo
lo que hemos dicho de de la hora de
ubicar en el momento del día es por la
importancia de la oración. Hay que
explicarlo porque es para eso. Entonces
habrá que tener un lugar, como dijimos,
un lugar que yo pueda estar ajeno a
otras cosas y demás.
Bien, algunas recomendaciones que trae
San Ignacio que justamente son estas
adiciones que él justamente nos dice que
hay que tenerlas presente entonces
dentro de lo que se pueda, porque estos
no son ejercicios en retiro, pero
tampoco están cosas que se pueden
aplicar, tiene que ver esta. Dice,
después de acostado, estamos en el
número 73, ya que me quiera dormir por
espacio de una Ave María pensar en la
hora que me tengo que levantar y a que
resumiendo el ejercicio que tengo que
hacer. Bueno, aquí estamos suponiendo en
este ejemplo lo que se hace en retiro.
Por eso hay que hay que adaptarlo. Esta
mujer está viendo esto a la noche antes
dormir. Está viendo la charla que
ustedes verán mañana y que va a meditar
al otro día cuando se levante, ¿no?
Bueno, puede ser que la se levante y la
escuche al otro día y después medite.
Bueno, en fin, hay que tomar lo que se
lo que se pueda tomar del tema. Pero la
cosa es que cuando nos acostamos a
dormir, entonces
pensar, ¿no? Acá el reloj marca la hora
que se va a levantar. pensar eh por
espacio de un Padre Nuestro, no mucho
tiempo, me voy a levantar a tal hora y
bueno, si no me escuché la meditación,
no sé de qué voy a meditar. Bueno, me
voy a levantar a hacer la meditación.
Sí, me voy a levantar a hacer la
meditación. Vamos, hay que hay que tener
claro eso. El último pensamiento es para
Dios y con un con un propósito, con una
voluntad de hacer algo, así me voy a
dormir. Eso ayuda. Eso ayuda. Por algo
lo pone San Ignacio como un consejo. No
se le escapa nada. Entonces,
¿en qué pensamos? Sino tontera,
problema, qué s no pensar en el Señor y
así dormirnos, por espacio de un Padre
Nuestro. Bien, si lo están haciendo en
con matrimonio, puede ser que los dos,
los dos es el último pensamiento
dedicarlo al Señor. Entonces, eso San
Ignacio entonces son detalles, pero San
Ignacio no se le pasa nada, está
iluminado por el Espíritu Santo. Son
cosas muy finas que nos van a ayudar a
hacer mejor los ejercicios. Repito,
sobre todo si me levanto a rezar la
mañana, si no, bueno, lo adapto. Hm. Y
repito, ya sea que escuché la charla
anoche, ya sea que me levanto a escuchar
la charla, no sé qué charla toca mañana,
no importa. Bueno, pero me levanto a tal
hora para hacer los ejercicios. Eh, le
pido y y pienso eso, ¿por qué me
convieno hacer los ejercicios? Todo
bueno. Y después dirá que cuando me
despertar, acá lo tenemos, se levantó
horario, está ahí, sonó el reloj, sonó
el móvil, el celular y se levantó.
cuando me despertaré, no dando lugar a
unos pensamientos ni a otros, advertir
luego a lo que voy a contemplar en el
primer ejercicio de la medianoche. Ah,
bueno, acá dice medianoche porque en los
ejercicios se puede hacer una a la
noche, pero acá dice, cuando me voy
levantando, entonces voy pensando, ah,
bueno, estoy que meditar tal cosa, me
voy preparando o voy preparándome, tengo
que escuchar la charla de ejercicios.
Voy voy preparándome para que cuando me
ponga a escuchar la charla, cuando me
ponga a rezar, ya tenga el calentamiento
hecho, ¿no? Que uy, ¿qué tengo que
hacer? ¿Se entiende? Todo lo que lo que
no se hacen los jugadores de fútbol para
para
concentrar en todo un partido, partido
de fútbol, la pelotita que va, pum, gol,
no gol, qué sé yo. Nosotros para salvar
el alma tenemos que hacer eso y mucho
más.
Bien, cada uno lo adapta en lo que
pueda, sí se puede. Son cosas que
tenemos que dar decirles porque son
útiles para el que las pueda hacer, el
que no pueda sacar frutos igual cada uno
hace hasta donde pueda. Otro consejo que
da San Ignacio tiene que ver, suponemos
que esta mujer, esta Mariana se llamaba,
¿no? Va a rezar en ese lugar que está
ahí. Es ese es el lugar de oración.
Después va a va a haber otro lugar, pero
en fin, ese es el lugar. Está medio
incómodo ahí para regresar, pero
suponemos que pone el banquito que tiene
ahí a la a la izquierda. ese banquito lo
pone ahí. Entonces, suponemos que se
pone ella con ese banquito se pone a a
rezar aquí. Entonces, un paso va a decir
San Ignacio, dice número 75, un paso
dos, antes del lugar donde tengo que
contemplar o de meditar, me pondré en
pie
por espacio de un Padre Nuestro,
alzando, son unos 15 segundos, ¿no?
Igual que recién para dormir, alzando el
entendimiento arriba, considerando cómo
Dios nuestro Señor me mira, etcétera, y
hacer una reverencia o humillación. Hm.
Entonces, pensar en Dios. Antes si voy a
regresar a una iglesia como razón
voy está Jesús, está el santísimo y en
la iglesia hago la junflexión. Bueno,
justamente es lo mismo. Quien piensa,
Dios me mira, no estoy solo en mi padre
que que tu padre que ve lo secreto, dice
el Señor te recompensará. No, el padre
el padre ve en lo secreto. Hay que
tomarlo así, hay que tomarlo así que
estoy con el Señor, estoy con Dios.
Superimportante esto. Son detalles, pero
hacen eh hacen porque entonces la
oración va entonces escucho la ch en un
lugar quizás que reo lado o ese mismo
lugar, pero tomarme un momento. Bueno,
ya vamos a ver que hay que hacer actos,
pero bueno, si lo puedo hacer hasta
físicamente una inclinación, algo sin
que nadie me vea sin que quede
bien puede ayudar. Repito, San Ignacio
no se le escapa nada. Vamos entonces,
ahora sí, suponiendo entonces la
persona, la Mariana escuchó la charla,
lo se levantó la mañana, a la noche,
entrar mañana a escuchar la charla de
los ejercicios, no sé qué tema es, pero
bueno. O quizás vi el título, ah, bueno,
me entró la mañana, pienso en eso, el
café, escucho la la charla, tomo
apuntes, muy bien. Este y después de eso
lo que lo que lo que hay que hacer
justamente es son los pasos los pasos
para la meditación que obviamente
va se van a ir dando todos los días,
pero justamente tener presente que eh yo
ahora doy rápidamente un esbozo
rápidamente
porque hace falta tener la idea, pero se
va lo van a ir entendiendo del todo
después. Incluso yo voy a ir mandando
una meditación guiada. Pensamos entonces
con los puntos que hay que seguir cuando
uno va a rezar. Repito, si no lo
entienden del todo, se va a ir dando
todos los días. Mañana el padre Rosy,
que es el que le toca la la meditación,
va a decir, "Bueno, primero hacemos eh
una oración preparatoria." Bueno, lo
primero de siempre, considerar como Dios
nuestro Señor me mira. Esto es lo que
hacíamos antes de entrar, si no lo hice
demás, tengo que empezar la la oración
así, no estoy con Dios. Eso se llama
ponerse en presencia de Dios. me pongo
en su presencia, no estoy solo. Muy
importante.
Hay autores que dicen que mucho, gran
parte de la oración se va en eso. No
estoy solo, estoy con el Señor. Bueno,
segundo, ofrecer mi voluntad y acciones
a Dios, oración preparatoria que mañana
ya la va a traer el Padre, que está en
la número 46. Empiezo focalizándome.
Esto lo hago para Dios. No me busco a mí
como Santa Teresita, no busco los
consuelos de Dios, sino el Dios de los
consuelos. oración todos los días sí se
van indicando, tranquilos, pero bueno,
damos un bosquejo. Reviso el texto para
esta meditación o contemplación.
¿De qué tengo que meditar? Bueno, ah,
tengo que meditar este tema que no voy a
hacer spoiler, no voy a decir qué tema
es, pero el primero, tengo que meditar
este tema. Ah, bueno, perfecto, ya está
mi memoria ocupada porque justamente la
oración es oración de las potencias de
San Ignacio la memoria ocupada. Ahora
vamos a ver la imaginación. El cuarto.
Estos son los puntos introductorios.
entro imaginativamente en lugar de ese
texto, compusión de lugar, si es una
parte del evangelio será meterme ahí si
es algo que que una una meditación que
es más de algo espiritual, ya me va me
va a aconsejar que que en qué tengo que
imaginarme o yo me imagino algo. Bueno,
la imaginación que me acompañe, que rece
loca de la casa, como la llamada Santa
Teresa, que rece.
Bien. Y después
pido a Dios lo que deseo y quiero en
esta oración, que eso el señazo nos va a
decir, "En esta oración vamos a pedir
esto." Y cuando nos distraemos muchas
veces podemos volver a rezar
me distraje. "Ay, Señor, quiero esto,
esto te pido, esto te No digo que se
pide para no adelantarme esto, porque
San Ignacio por algo pone esa súplica,
¿no? No es porque sí, por eso cada
meditación tiene su objetivo que
coincide con el objetivo de toda la
semana que coincide con todo. Es un un
motor con un engranaje perfecto. Esto es
una máquina de convertir, una máquina de
hacer santos. Cada engranaje tiene su
lugar.
Bien, acá tenemos los actos
introductorios. Repito, yo voy a dar
para ayudar todos los todo el ejercicio
porque después me reclaman, aunque yo
sugiero que sea para los los que han
hecho por primera vez, los que hacen por
primera vez, que sea unos días. Son
muletas. Las muletas las tengo que
sacar.
Muletas para Pero bueno, pero si las
damos es porque alguno le puedo ayudar
todo el ejercicio que la meditación
guiada y tratando de guiarlos, pero yo
después tengo que molestar porque ya
quiero estar solo con el Señor. ¿Quién
me está haciendo ruido? Por eso la
meditación que unos días puede venir
bien. Pero bueno, entonces eso eso
también lo ofrecemos todos los días.
Después viene el cuerpo de la
meditación,
que
digamos es la es la parte lo otro, si es
de media hora pueden ser unos 7 minutos
más o menos. Eso son guías. Obviamente
la oración es algo muy para que no se
distraigan, vuelvo atrás es algo muy
personal, personalísimo, pero claro,
media hora en silencio, no sé qué hacer.
Entonces, San Ignacio me guía, es el
gran maestro de la oración San Ignacio.
Entonces, en el cuerpo de la meditación,
que pueden ser unos 15 minutos, entonces
tengo que hacer o o también
contemplación. Veremos que la
contemplación también se puede aplicar.
La es muy parecida en ese sentido, el
mismo esquema. Traigo la memoria, la
verdad con amor, la pondo con amor, la
abrazo con amor y deseo, es decir, con
palabras más modernas lo que el mismo
San Ignacio nos ofrece para hacer con
palabras un poco de su tiempo, pero ya
ya la ya van a ir apareciendo. Eh, tengo
que ir. En definitiva, eso es meditar
para nosotros. Nada que ver con la
meditación que que está de moda ahora,
nada que ver. Nada que la meditación
hindia, nada que ver. Ahí se deja de
pensar. Un manta se repite para anular
los pensamientos. Acá queremos pensar
más y más profundamente con la gracia
del Espíritu Santo, ahondar.
en esa en esa en esa verdad con amor,
obviamente, o sea, traigo la memoria, la
memoria trabaja, ah, esto tengo que
meditar, esto anoté, no anoté porque en
la charla tengo que anotar, escuchar con
atención y anotar las cosas importantes
o imprimir el PDF que mandamos y
subrayar este ah, este punto me gustó.
Bueno, voy a hondarlo, voy a pensarlo
con amor porque quiero enamorarme de esa
verdad que es enamorarme de Dios,
ponderarlo, sopesarlo, ponderarlo,
compararlo con otra cosa, rumear, no
rumear como hace la vaca que mastica el
alimento va a un estómago y vuelve y
mastica de nuevo. Eso es rumear, volver
a pensar las cosas para enamorarme de
eso, para abrazarlo, para que mi
voluntad se afecte con eso. Así va a
deciro, afectarse con esa verdad.
Bien, los últimos minutos hacer un
coloquio, pueden ser 5 o 6 minutos
hablando con el Señor como un hijo con
su padre, como un siervo con su señor,
hablando con Jesús, con la santísima
Virgen, con el Padre, con el Espíritu
Santo. No puede faltar el coloquio, no
puede faltar. Es más, si yo después de
escuchar media hora la meditación,
¿cierto? media hora escuchando eh lo que
me el padre
me pongo a rezar y ya tengo ganas de
hacer un coloquio. Tengo ganas porque
estuve como meditando mientras
escuchaba, hago el coloquio al
principio, señor, necesito esto, te pido
por lo otro, gracias por esto, ayúdame
con aquello. Bueno, pero hablo 5, 6, 7
minutos con el Señor, pues ya estoy, ya
no puedo hablar más porque no es con no
es como que hablo con un amigo que lo
escucha al oído, sino Bueno, entonces
voy a los puntos. Ah, primer punto,
este, segundo y me viene otra vez ganas
de hacer el coloquio. Vuelvo al coloquio
sin problema y así. Hm. con mucha
libertad. El coloquio es muy importante,
muy importante ese diálogo con el Señor.
Bueno, y concluir con un padre nuestro,
una de María,
siempre es bueno. También
San Ignacio nos propone hacer eh después
de la meditación, va a decir él, e
después de acabado el ejercicio por
espacio de un cuarto de hora, el
ejercicio de médico, la oración es de
una hora. Así que con si son 3
minutitos, 5 minutitos, ya está bien en
estas en estas meditaciones de la vida
cotidiana.
por espacio de un cuarto de hora, sea
sentado, sea paseándome, miraré cómo me
ha ido en la contemplación o meditación,
y si mal, miraré la causa de donde
procede y así mirada, arrepentirme para
enmendarme en adelante. Y si bien dando
gracias a Dios nuestro Señor y haré una
vez otra vez de la misma manera.
Entonces, bueno, aprovechar
un tiempito después, quizás que ya no
hay tanto tiempo, mientras me voy al
trabajo, mientras no sé qué. Bueno, si
tengo tiempo par minutos mejor, no le
doy importancia a ese momento con el
Señor y quiero ver cómo me salió. Como
me salió, ¿qué significa? Si yo puse el
estudio de mi parte, ya está, ya salió
bien. Si me distraje a propósito, si no
puse a voluntad, bueno, perdón, Señor,
por eso vamos a mejorar. Y bueno, ver
qué me dijo el Señor. Vamos a poner
también algunos textos que pueden ayudar
para hacer el examen. ¿Qué me dijo el
Señor de esta meditación? Saqué cosas
buenas, saqué
algo que tengo que poner en práctica
ahora, algo que dejo para después.
Bueno, casi siempre son cosas para
seguir pensándola, pero a lo mejor hay
una cosa evidente que tengo que cambiar
en ese día. Y bien, el examen de
conciencia ayuda muy mucho también a la
a la oración, aprovecharla lo mejor
posible. Algo más a tener en cuenta y es
el hecho que San Ignacio va a decir,
¿no?, que que esta imagen puede puede
servir, pero tenemos que hacerle caso a
San Ignacio.
Entonces, en el número 76 eh dice que
alentar en la contemplación, cuando de
rodillas, cuando postrado en tierra,
cuando supino rostro arriba, es decir,
tirado el sol, mirando para arriba, se
entiende que estoy solo para hacer eso.
Si no, no. cuando sentado, cuando en
pie, andando siempre a buscar lo que
quiero y lo que quiero me lo indicas San
Ignacio. Por eso está ahí él
indicándonos. Él me dice qué tengo que
querer, qué quiero. Es la es la
petición. Siempre lo que quiero quiero
alcanzar esto, que en definitiva es para
alcanzar el fruto de los ejercicios.
Quiero ser santo, quiero convertirme,
quiero que encontrar afecciones
desordenadas y quitarlas, pero para eso
tengo que hacerle caso al santo,
¿verdad? Lo que quiero. Y tengo que
advertir, dicen dos cosas. La primera,
si hallo lo que quiero de rodillas, no
pasaré adelante. Y si postrado a sí
mismo, si en la posición que estoy, mira
cómo le da importancia al cuerpo San
Ignacio, somos cuerpo y al posición que
estoy, estoy sacando fruto, entonces no
no cambiar, no voy a cambiar posición
porque puede ser que me distraiga, que
no me ayude. Y la otra cosa, en el punto
en el cual hallar hallaré lo que quiero,
allí me reposaré sin tener ansia de
pasar adelante hasta que me satisfaga. O
sea, no estoy estudiando para un examen.
¿Qué estoy haciendo? Estoy rezando.
Entonces, si en este punto, el primer
punto que trató el sacerdote, yo saco
fruto y saco fruto y saco fruto y saco,
ya está, me quedo ahí y se acabó el y lo
que sí me tengo que asegurar, no puedo
terminar sin el coloquio. El coloquio
tengo que asegurar sí o sí, pero no
tengo que pasar el otro punto sí o sí
hasta que me satisfaga, que saque todo
el jugo que quiera, que me quede con
gusto a poco, ¿qué mejor? Que se que
puedo meditar en otro momento del día,
lo que queda, no importa. Y si no, no
importa. digo, meité lo que hasta dónde
llegué. Buenísimo. No estoy tratando de
estudiar una materia, repito, para un
examen. Estoy buscando a Dios y Dios me
está hablando en ese momento, en ese
punto, por algo. Respeto lo que él me
quiera decir. Respeto, me quedo con él
donde él me quiera dejar, hasta el
tiempo que él me quiera dejar, como dice
San Ignacio. Entonces, hagámosle caso,
que también es un hermoso consejo para
la oración. Pues bien, queridos
hermanos, casi la horita, pero es la que
le había pedido. Adelante. Entonces,
mañana ya con el Pablo, el padre Pablo
Rossi, tendremos la meditación, la
primera meditación. Ya mañana es
escuchar la charla de él media hora y
meditar media hora. Ya empezamos con la
meditación, el ejercicio propiamente de
la meditación, ayudado con la meditación
guiada o no, pero bueno, con mucho ánimo
que lo que se viene es demasiado hermoso
para perderlo. Todavía pueden invitar a
otros, estamos a tiempo si quieren,
estamos recontratiempo. Esta es una
carrera de fondo, son muchos días, así
que si ya les está gustando, está
pasando interesante, busquen la
propaganda está por ahí o manden este
video, lo que sea, porque todavía
podemos ayudar y ayudarnos. capaz que
hacemos un grupito con los amigos, las
amigas y así, che, somos, estoy haciendo
esto, no se, no se suma, está realmente
interesante y paso nos ayudamos unos con
los otros. Bueno, lo que el Espíritu
Santo les les inspire, pero ayudemos a
otros también a salvarse, a ser santos,
que es parte de la tarea que tenemos que
hacer como cristianos, como realmente
gente que ama a Dios y ama al prójimo.
De verdad, siempre nos ponemos en mano
de María. Será entonces hasta la próxima
charla seguimos atrás de todo esto. Yo
daré una más adelante, pero están más
que buenas manos. Y bueno, y las
consultas que tengan, estamos de este
lado, muchos cursos sacerdotes para
ayudarles y un grupo nutrido de laicos
también con otro tipo de consultas. Hay
grupos de WhatsApp donde salen dudas
también se pueden meter en esos grupos
que se pueden conversar. Hay otros que
son cerrados para mandar material.
Bueno, todo lo que podemos conos
límites, pero también mucha gente con
mucha gente que nos siga ayudando.
Estamos para ayudarles y y gente
rezando. Eh, monasterio de monjas
contemplativas, muchos en el mundo eh
rezando de nuestra congregación. Pedimos
también a todo el mundo que pueda rezar.
Bueno, vamos que se puede si queremos
ser santos. Como dice San Ignacio, si
ellos pudieron, ¿por qué yo no? Ave
María y adelante hasta la próxima. Si
Dios quiere seguimos.
UNLOCK MORE
Sign up free to access premium features
INTERACTIVE VIEWER
Watch the video with synced subtitles, adjustable overlay, and full playback control.
AI SUMMARY
Get an instant AI-generated summary of the video content, key points, and takeaways.
TRANSLATE
Translate the transcript to 100+ languages with one click. Download in any format.
MIND MAP
Visualize the transcript as an interactive mind map. Understand structure at a glance.
CHAT WITH TRANSCRIPT
Ask questions about the video content. Get answers powered by AI directly from the transcript.
GET MORE FROM YOUR TRANSCRIPTS
Sign up for free and unlock interactive viewer, AI summaries, translations, mind maps, and more. No credit card required.