08 Plática: Reglas de discernimiento de 1ª sem. - P Gustavo Lombardo - Ejercicios Espirituales 2026
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Queridos todos, queridos ejercitantes,
octavo día, vamos que se puede todavía.
Seguimos con firmeza, coraje, valor,
audacia, tenacidad, todo lo que haga
falta con la ayuda del Señor para
continuar con estos ejercicios. No bajar
los brazos, no desistir. Vamos, vamos,
que esto está empezando. Habrán tenido
ya frutos, habrán tenido ya
desolaciones. Bien, esto recién empieza
en ambas cosas, desolaciones y pruebas y
frutos grandes que el Señor tiene
preparado, muy grandes. Pero bueno, como
siempre, comencemos haciendo lo que
toca, poniéndonos en las mejores manos.
En el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén. Dios te salve,
María, llena eres de gracia, el Señor es
contigo. Bendita tú eres entre todas las
mujeres y bendito es el fruto de tu
vientre, Jesús. Santa María, madre de
Dios, ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. San Ignacio de Olyola, ruega por
nosotros. En el nombre del Padre y del
Hijo y del Espíritu Santo.
¿Qué tema que tenemos hoy? temazo
importantísimo para toda la vida. De
hecho, e es una de las cosas que tiene
San Ignacio que sin hacer dialéctica,
sin contraponer un santo con otro en
absoluto, porque eso sería lo más tonto
que podemos hacer. Sin embargo, cada
santo tiene su especialidad y su Bueno,
entonces uno lee San Juan de la Cruz,
Santa Teresa de Ávila. ¿Qué decir? son
grandes autores y y son espectaculares.
Y ahora no es tan fácil esa doctrina que
a veces hay que leer varios libros para
para entenderla o profundizarla. No es
tan fácil bajarla al concreto de nuestra
vida.
No es tan fácil. Sí. Y lo que tiene San
Ignacio es que él como que aterriza la
doctrina. Elito de los ejercicios es
cortito,
se puede comentar muchas cosas, pero en
sí mismo es cortito. Y uno puede,
justamente lo que vamos a ver hoy, las
reglas de discernimiento, uno puede en
su vida ver eso. Ah, este pensamiento,
este otro, este movimiento, esta
alegría, esta consolación, esta
desolación, incluso en el mismo día.
A veces decía un autor, hasta en la
misma hora de de de
ejerc de de oración podemos tener un
poco de consolación y desolación.
Bueno, entonces es muy importante
entender esto para nuestro diario vivir
y para toda la vida, no solamente para
el tiempo de ejercicios.
Hace ya con la gracia de Dios 20 años
que estoy dando los ejercicios. Hay
algunos que me acompañan que hacen más
tiempo incluso. Nunca uno escucha cuando
da las reglas de discernimiento, eh, no
es no entiendo nada, eso es de otro
planeta, es muy difícil. No es que lo
vivimos, es que nos pasa. Lo que pasa
que justamente necesitamos herramientas
para discernir
qué pensamiento viene de Dios y que no.
Bueno, vamos, vamos a ello. Realmente
esto es oro en polvo.
Tenemos que lograr estar atentos a
nuestra vida interior. Eh, son son tres.
San Ignacio nos va a enseñar a hacer
tres cosas. estar atentos, es decir,
darnos cuenta qué pasa,
ver para qué lado viene la cosa, si
bueno o malo espíritu. Una cosa es
darnos cuenta y otra cosa es
viene, viene un viento, ¿para qué lado
va? Y después actuar. Viene un viento,
¿para qué lado va? Actuar. Hay un
espíritu, hay un movimiento, ¿de dónde
viene? ¿Qué hago? Son esas tres cosas
que nos enseñará San Ignacio. Son tan
importantes estas reglas y tan profundas
que estas reglas, primeras reglas, ¿sí?
Es decir, la semana, el ejercicio se
divide en cuatro semanas de más o menos
7 días en ejercicios de mes en retiro.
Nosotros vamos a ir más o menos ese
esquema, más o menos, porque esto es en
la vida cotidiana.
Y entonces Icio va a decir estas reglas
que vamos a ver ahora, las primeros
cuatro y después vemos en la siguiente
plática las 10 restantes. Estas reglas
dirá al santo,
son reglas que se aplican sobre todo a
la primera semana de ejercicios, es
decir, no solamente la primera semana
materialmente, sino al primer tiempo de
la conversión de la persona, aunque
siempre hace falta saberla porque nunca
termina de toda esa estrategia el
demonio.
Sobre todo al principio, como veremos,
el demonio tiene una táctica puntual y
es que desolarnos, hacer que bajemos la
guardia, que nos entristezcamos, que no
sigamos adelante,
que piens pensemos, "No, estos
ejercicios son muy largos, no sé qué, no
sé cuá cualquier excusa." Bueno, es el
demonio actuando ahí con mucha claridad
que es él. Después que se siguen la la
avanzando en la vida espiritual,
entonces el demonio cambia de
estrategia, no es ningún tonto, entonces
va a tentarnos bajo apariencia de bien.
Ya vendrán más adelante, pero estas
primeras reglas se dividen en las
dividimos en dos. ¿Para qué? Para darlas
con mayor tranquilidad, dada dado la
importancia que tienen.
Bueno, es como lo que queremos es esto
que decía de Causade,
un autor muy conocido, Jesuita. Si
viésemos a través del velo, si
estuviéramos más vigilantes y atentos,
Dios se nos revelaría sin cesar y
nosotros gozaríamos de su acción en todo
lo que nos sucede.
Entonces, en cada instante y
circunstancia diríamos, "Es el Señor,
como dijo Juan, ¿no? Es el Señor."
Cuando lo vieron desde el bote, desde el
barco ahí en la playa. Bien, si
estuviéramos atentos veríamos mucho más
al Señor y también para ver al Señor
veríamos cómo nos quiere confundir el
enemigo. Las dos cosas veríamos. San
Ignacio se dice todos los
contemporáneos, muchos decían, "Es un
contemplativo en la acción. Ve a Dios en
todas las cosas." Eso es lo que tenemos
que lograr. Para eso tenemos que crecer
en el discernimiento y darnos cuenta que
se nos tiene que enseñar a discernir.
No podemos solos. Habrá un caso que le
enseña el Espíritu Santo directamente,
por supuesto, pero son los casos los
casos milagrosos, por así decirlo.
Nosotros todos, el Espíritu Santo
siempre nos ayuda a todo, pero pide
nuestra parte. El que te creó sin ti no
te salvará sin ti. San Agustín, la
gracia supone la naturaleza, dice Santo
Tomás. Bien, y acá estamos. Entonces,
Casiano va a decir lo siguiente. Es un
escritor del siglo V.
está hablando con respecto a las luchas
que todos nos encontramos en la vida
espiritual, pero se puede aplicar
perfectamente a esto, el discernimiento.
Pese a que todos reconocemos de
inmediato las causas de estas pasiones,
cuando los mayores nos las explican por
medio por medio de sus enseñanzas,
nadie las conoce antes de esta
revelación, aunque están presentes en
todos nosotros y nos dañan. Hay
movimientos, son del mal espíritu, nos
dañan. Necesitamos los mayores, los
maestros que nos enseñen para
reconocerlo. Y en eso estamos escuchando
un maestro, a un mayor, a San Ignacio,
iluminado por el Espíritu Santo, de
manera extraordinaria y y que nos pone
como ningún otro autor 14 reglas para la
primera semana y ocho para la segunda,
pero estas 14 reglas son fundamentales.
Capaz que la cuando damos la segunda
semana, no no entiendo tanto, no
importa, con esto ya tenemos mucha
tarea, mucha tela para cortar, mucho
para discernir.
Ningún autor, nadie ha puesto los
ejercicios en digamos 14 reglas para 19
capítulos. No existe. No existe.
Si hubiéramos estado antes en Ignacio
quizás que alguno se le ocurrió. ¿Por
qué algún autor no que el Señor ilumine
a alguien que que me explique cómo
discernir los espíritus de manera
sencilla? Bueno, acá está. Lo tenemos
nosotros. Vamos que se puede,
aprovechémonos de esto.
El padre y Parra Aguirre, un gran
jesuita del siglo pasado,
decía lo siguiente de cuánta importancia
le daba San Ignacio a esto, el
discernimiento de espíritu. San Ignacio
insiste en estas reglas de tal manera
que a toda clase de ejercitantes e
incluso de ejercicios breves, según el
testimonio de su experiencia, se deben
platicar, o sea, aunque sea muy cortito
el ejercicio, hay que darlla, de hecho,
así lo hacemos, insistiéndose en los
tiempos mismos en que deben exponerse,
es decir, desde el primer día.
Y se comprende por la importancia
intrínseca que tiene el llegar a conocer
y discernir los diversos espíritus que
en el ánima se combaten y pone varios
ítem. Entonces, este autor es una
experiencia que sobreviene enseguida que
uno quiere comenzar a servir a Dios. Al
menos entonces se siente más claramente
su influjo. Al principio quizás no me
doy tanto cuenta, aunque está, pero
cuando yo me decido servir a Dios,
entonces en estos ejercicios día octavo,
hoy sin duda que han tenido alguna
consolación, alguna desolación, es muy
difícil que no la hayan tenido. Ya
veremos de qué se trata.
Produce tal desorientación y turbación y
puede causar tales enredos que muchas
almas pierden los ánimos o su
orientación al llegar a esta coyuntura.
Es decir, si no sé discernir, me puedo
frenar, me puedo volver atrás.
Es el lenguaje con que habla Dios al
alma frecuentemente en la oración y en
los ejercicios. Por tanto, es preciso
entender este lenguaje. Qué importante
eso. Lo diremos hasta el cansancio o
fuertemente pocas veces. La consolación
que ya veremos es el modo habitual con
que Dios habla al alma.
Por último, en general, el juego de
consolaciones y desolaciones que se
causan en el alma tiene un sentido
providencial que podemos resumir en
estas pocas palabras. Madurar las
virtudes teologales o si se quiere
madurar nuestra condición psicológica de
hijo de hijos de Dios.
Santo Tomás. Seguimos con otro texto,
¿no? Recuerda. Estamos aquí en el
librito de Peginando la santidad el día
7. Este texto está el día 7 de julio, si
lo quieren ver ahí. Lo mismo este texto
lo estamos ofreciendo. 7 de julio.
Santo Tomás recuerda palabra de San
Agustín que decía, "La prudencia es un
amor que discierne bien aquellas cosas
que ayudan a atender a Dios de aquellas
que no se impiden ir a él.
Ser prudente, ser sabbios en la vida
espiritual es eso es un amor. El amor
discierne, ¿sí? Porque el amor también
conoce, tiene relación el amor con el
conocimiento.
Bien, es un amor que discierne, ¿no? Que
discierne
qué cosa me va a llevar a Dios y qué
cosa no. Aquí se trata nada más y nada
menos de los espíritus. ¿Qué espíritus,
qué movimientos me llevan a Dios y qué
movimiento me impiden ese me quieren
frenar en esto.
Diádogo de Fotiché Santos, obispo,
hablando de la perfección espiritual y
discernimiento de espíritus decía lo
siguiente: "El auténtico conocimiento
consiste en discernir sin error el bien
del mal."
Obviamente lo impresionante lo que lo
que más escasea hoy. Una persona puede
ser muy sabia en entre comillas en sa
cosas humanas, saber esto, lo otro, o
sea, pero distinguir el bien y el mal
muy poco, porque vivimos en una
dictadura del relativismo. Relativismo
no solamente de lo que es verdad o lo
que no, sino de lo que está bien o lo
que no.
Entonces el auténtico conocimiento
consiste en eso, discernir el bien y el
mal. Cuando esto se logra, entonces el
camino de la justicia que conduce al
alma hacia Dios, sol de justicia,
introduce aquella misma alma en la luz
infinita del conocimiento, de modo que
en adelante ya va segura en pos de la
caridad. Me me introduce este discernir,
me introduce en ese camino que me lleva
Dios a la santidad. Bueno, pero no es
fácil esto, eh, no es fácil. Por eso hay
que hay que darle importancia a las
reglas, hay que estudiarlas, hay que
repasarlas, que tenerlas presente,
estudiarla en el sentido no de memoria,
sino el concepto, la idea, ¿no? Bueno,
porque aquí tratamos de de un mundo
interior, ¿no? Que que San Ignacio pudo
descubrir en estando en Loyola, ¿no? y
lo descubrió por medio de pensamientos,
es decir, él tenía ciertos pensamientos
de volver al mundo, tratar de conquistar
una dama que él no dice bien quién es
ahí. Se supone que ya lo hemos dicho,
¿no?, que la hermana de Carlos V. Lo que
sí dice claramente que no era como para
él por el tema de los estat estatus
sociales en ese momento no podía él
aspirar. Pero bueno, eso lo tenía dice
dos, tr 4 horas pensando cómo la
conquistaría, qué hechos de qué cosas de
armas haría para conquistarla, tal. Y
después otro día dice, el Señor me me
auxiliaba
y pensaba en dejar el mundo, hacer
penitencia, que los que finalmente hizo.
Y no se daba cuenta que pensaba una
cosa, después no otra, era totalmente
contraria y una cosa la tenía 3 cu horas
y otra cosa lo tenía 3 cu horas otro
día. Hasta dice él que un día se me
empezaron a abrir un poco los ojos. Esa
frasecita se me empezaron a abrir un
poco los ojos. Qué importante, ¿no?
Porque los ojos del entendimiento, los
ojos del corazón, los ojos del alma para
ver esta gran diferencia.
Y ahí empezaron los ejercicios, ahí en
Loyola, porque son estas cosas las que
él después va a poner por escrito y y
nos va a enseñar aquí en los ejercicios
el discernimiento que estamos viendo,
¿no? Ya veremos más adelante entonces
cómo cómo él se da cuenta que que es una
consolación, que es una desolación de
estas dos cosas, pero esto que se nos
abran los ojos de la vida interior, del
mundo interior, que se nos abran más
todavía. es lo que queremos pedir al
Señor. Y él se dio cuenta analizando
pensamientos. Hoy en día tanto se hable
hablar hasta el azgo. A veces de que se
habla del cerebro, del cerebro. Del
cerebro. Oh, que el cerebro le gusta,
que el cerebro quiere. Pero, ¿quién es
el cerebro? Hola, cerebro. Vení, vamos a
pasear. Tu tu y todo con mi cerebro.
¿Qué es el cerebro, por favor? Es un
órgano. Bueno, que el hígado, que el
hígado, que el hígado,
¿no es cierto? El cerebro es mucho más
que el hígado. Él es una cosa majestuosa
que nadie sabe cómo funciona. Gracias a
Dios porque nunca sabrán porque lo hizo
Dios. Todo bien, por favor, cerebrito,
no te enojes conmigo. V a caí en la
misma. Pero pero tenemos un alma que es
mucho más que el cerebro y el alma tiene
una inteligencia y una voluntad que usa
el cerebro
como una herramienta para poder pensar
porque tenemos cuerpo y necesitamos
conocer así. Estamos est unido el cuerpo
y el alma. Pero cuando se muera este
cuerpo que se nos va a morir en
cualquier momento, ¿qué va a pasar? El
alma sigue pensando. Yo no pienso
solamente con el cerebro, uso el cerebro
para pensar. Entonces, cuando analizamos
pensamientos, analizamos cosas
espirituales, no conexiones. Por eso
ahora que si la que si la inteligencia
artificial va a tomar conciencia, pero
por favor, ¿qué qué negligencia que hay,
qué necedad que hay en este mundo? Por
por no creer en Dios, ya está. No creen
en Dios y al no creen en Dios, rechazan
el cristianismo. Rechazan el
cristianismo, se cargan también la
filosofía antigua. También Aristótes
tenía más claro esto y Platón que ahora.
¿Cómo tomar conciencia un una una
máquina? Por más que que parezca que sea
un hombre, que hable con un hombre, que
haga todo lo que que hace un ser humano
y es mejor, ¿qué me importa? Es un
[risas]
Bueno, perdón, volvamos. Sí, vamos a
hablar de la importancia de los
pensamientos.
Eh, cuán importante porque de eso se
trata. Este pensamiento, ¿de dónde viene
y a dónde va? Es decir, ¿quién me lo
trae? ¿Qué quiere? ¿Qué quiere conmigo
este este que me trae este pensamiento?
¿Qué pensamos? ¿Qué meditamos? Isaías
32:8.
El noble medita nobles cosas. Si se
pudieran hacer una radiografía de
nuestros pensamientos, ponerlos ahí a
ver, ¿quieren ver todo el mundo mis
pensamientos de este día? ¿Nos haría
vergüenza, o no? Ojo que estoy diciendo
pensamiento justamente con sentido
porque porque estupideces se pueden
venir a la cabeza y muchas veces son del
demonio, pero si nosotros reconocemos
justamente tenemos vida interior,
estamos atentos, las reconocemos y
reconocidas entonces las rechazamos.
Habría que hacer una una película de,
¿vieron? Hay una película Inside Out,
Inside Out que que habla de las
pasiones, ¿no? Eston todos están
personificadas las pasiones en el en la
cabecita, pero bueno, la película es
todavía adentro de la cabecita de una
niña y entonces la tristeza dice una
cosa y no sé qué dice otra cosa y ahí
está divertida, está bien pensada y y
antropológicamente estaba bastante bien
lograda porque bueno, pero claro,
tenemos los pensamientos, ahí pasan los
pensamientos un momento. Eh eh pero
habría que haer una película, el que
quiera la pueda comenzar me avisa
una película que que que hable de estas
cosas, ¿no? del discernimiento de
espíritu, lo mismo, pero aplicado una
cosa mucho más profunda, ¿no?
Que que es que las pasiones que también
obamente el utiliza y el buen
ángel también para bien. Bueno, Salmo 94
6 7 y 11. ¿Cuán magníficas son tus
obras, Yahé, Señor? Cuán profundos tus
pensamientos, tus designios, dice otra
traducción, pero también se puede
traducir como pensamientos. El hombre
insensato no lo reconoce y el necio no
entiende esto. Yahvé conoce los
pensamientos de los hombres. son una
cosa vana cuando no hay discernimiento,
cuando no hay vida interior, cuando es
una cosa vana lo que pensamos.
San Juan de la Cruz dirá en dichos de
luz y amor,
un solo pensamiento del hombre vale más
que todo el mundo. Por tanto, solo Dios
es digno de él. Es para meditar un rato
esto. Un solo pensamiento del hombre
vale más que todo el mundo. Es un solo
pensamiento porque es espiritual.
¿Qué diferencia? Por tanto, solo Dios es
digno de no entregarlo a bagatela, no
entregarlo, solo Dios es digno de él.
Otro del mismo San Juan de la Cruz, por
lo insensible,
perdón, para lo insensible lo que no
sientes, para lo sensible el sentido y
para el Espíritu de Dios, el
pensamiento. Otra vez la importancia de
nuestros pensamientos. Otra vez, San
Juan de la Cruz. Todo el mundo no es
digno de un pensamiento del hombre,
porque a solo Dios se debe. Y así
cualquier pensamiento que no tenga a
Dios, que no se tenga en Dios, perdón,
se le hurtamos. Los pensamientos son tan
grandes que son para él, son de él. Si
no pienso en Dios y no pienso para Dios,
lo estoy robando algo. Qué qué hermoso y
qué profundo. Eh,
un niño entra a a aquí en P1, P2, P3,
aquí en España son prekinder, 1, 2, 3
años y sale la universidad a los 24 años
y puede ser que no le han hecho hacer un
solo pensamiento de Dios. No le han
hablado una vez de Dios, al contrario,
no han le hablado en contra de Dios, o
sea, anulando cualquier capacidad de
pensar en en algo terrible, el mundo que
vivimos terrible. comentando Santo Tomás
esa parte de la misa sursum corta es
levantemos el corazón que no hay que
pararse ahí, hay que estar de pie antes.
Eso es una forma de decir que el corazón
tiene que estar elevado. Bien, cita a
San Cipriano, ¿qué afirma? Sepa que no
debe pensar en otra cosa más que en Dios
se en ese momento de la misa. Pero
obviamente eso tiene que por lo que
acabamos de decir San Juan de la Cruz y
demás tengo que pensar en Dios o en Dios
directamente como objeto entre comillas
o cosas que no me aparten de Dios, cosas
que tengan que ver con Dios, cosas que
en una en unos ejercicios espirituales
allá por el 2000
4 2004 2005, perdón, 2005 es seguro, sí,
nuestro fundador hizo poner una pizarra
al lado de él cuando él estaba
predicando que decía esta frase. De ahí
la tengo. Sepa que no debe pensar en
otra cosa más que en Dios.
En otro lugar, Santo Tomás dirá, "La
virginidad se ordena el bien del alma en
la vida contemplativa
que consiste en pensar en las cosas de
Dios." Ese es el bien del alma. ¿Para
qué? La virginidad. Para pensar más en
Dios, para no tener que ocuparse de las
cosas de la tierra.
para eso, para dedicarse más a Dios,
como hizo Jesús en el templo, se quedó
solamente en las cosas de su padre.
Tenemos entonces que hacer como dice la
carta a los corintios, como dice Dios
por medio de San Pablo. 2 Corintios
10:5, reducimos a a cautiverio todo
pensamiento para obediencia de Cristo.
Neuma es la palabra en griego,
pensamiento, designnio, intelectum en
latín, propósito, intención,
razonamiento.
Reducimos a cautiverio
por obediencia de Cristo. decir, manejo
mis pensamientos, no pienso lo que
quiera, no los dejo libres como el
viento porque puedo pensar cualquier
cosa, uso bien de mi libertad entonces
por obediencia a Cristo.
De eso se trata.
El padre Timothy Galanger
es un oblato de la oblato de la Virgen
María, una congregación fundada por un
por un venerable o siervo de Dios.
Píolanteri,
italiano. Él es de Estados Unidos, vive
aún, ha predicado muchos ejercicios,
tiene libros. Yo hasta donde pude ver
los libros son muy buenos. No, no, no
llegué a tener una conocimiento
profundo, pero bueno, he escuchado
charlas de él, todo suena muy bien. Hay
uno de los libros que el castellano que
sobre discernimiento que le hace la
introducción un jesuite y cita Runner
como un buen autor. Bueno, me parece que
el padre Galanger no tienen la culpa de
eso, no se ha dado cuenta o fin, no
siempre puedes manejar tanto un prólogo.
Runner es mala palabra. Runner es mala
palabra. ¿Cómo lo digo? Al revés. Mala
palabra es runner. Un autor te cita
runner como como Bueno,
bueno, volvemos entonces. Pero pero el
padre Timotanger tiene cosas muy buenas
y él el título del libro se lo pusieron
comercialmente, le quería poner al libro
llama discernimiento espiritual, le
quería poner eh hacer eh a los cautivos
hacerlos libres. es una frase que en
inglés suena mejor y que la saca del
evangelio, que el Señor vino a dar la
libertad a los cautivos. Eh,
justamente está profetizado en el
Antiguo Testamento que el Mesías, pero
es muy muy hermosa la idea porque
justamente cuando uno cuando tenemos
nosotros discernimiento de espíritu,
podemos ser libres de verdad. Podemos
ser libres de verdad. Cuando decimos que
reducimos a cautiverio todo pensamiento
en obediencia de Cristo, es porque para
ser libres de verdad. Nuestra esclavitud
a Cristo es la libertad total. sino el
que nos esclavice el enemigo, el demonio
o nosotros mismos, nuestras pasiones,
nuestro egoísmo.
Sí, del espíritu del espíritu del Señor
es espíritu de libertad. Lo dice, lo
dice San Pablo, ¿no? Donde está el
espíritu del Señor hay libertad. Pero
para estar libertad tengo que defenderme
de lo que me quiere esclavizar.
Bueno, los pensamientos tienen toda esta
dignidad en sí mismos y después también
hay una parte lo que tiene que ver con
los pensamientos que hace relación a que
el pensamiento lleva a la acción.
Entonces también en ese sentido tienen
por otra condición gran importancia.
En principio filosófico, todo desorden
en el plano de la acción comienza por
ser un desorden en el plano de la
inteligencia.
Ahí está. Ahí está.
Sí. Entonces, si hay alguien que está
obrando mal, primero lo pensó mal,
primero tuvo una idea movido por las
pasiones, puede ser, pero si por
ejemplo, si nosotros pensamos de una
persona, pensamos mal y no combatimos
ese pensamiento como una tentación y
tratamos de pensar bien de esa persona,
vamos a terminar tratándola mal en una
circunstancia que no estemos tan
atentos. Vamos a criticarla.
El pensamiento tiene la acción. El
pensamiento tiene la acción. Por eso es
que el cardenal Pi, un grande un grande
formador de de papas, cardenal Pi, un
gran cardenal francés que de su de todas
sus enseñanzas
abrevaron,
por ejemplo, el el mismo León XI, creo
que fue el León 13 y Pío los dos o el
anterior León 13, pero buen león 13
seguro. En toda su la doctrina social de
la Iglesia decía el carenal Pin, las
acciones del hombre son hijas de su
pensamiento. Lo mismo, es la misma idea.
y agrega, "Todos los bienes de una
sociedad son el fruto de las máximas
buenas o malas que ella profesa."
Lo vemos en la sociedad.
No hay ninguna herida, ninguna lesión en
el orden intelectual que no tenga
consecuencias funestas en el orden moral
e incluso en el orden material.
¿De dónde nacen las guerras? De las
guerras del del de ideas, ¿no? ¿Dónde
nace el comunismo? de Hegel. Marx era
hegeliano. Hegel es gnóstico, filósofo.
Ideas. Después producen qué producen el
comunismo. No me a decir que eso no trae
problemas materiales. Y
bien
importante lo que es la verdad y lo que
es el error. Lo que es la verdad y lo
que es el error. No no le damos tanta
importancia como deberíamos darle. Eh,
si un sacerdote, un teólogo, quien sea,
dice un error, tendría que dolernos el
corazón y darnos santa ira, que después
que ve que hay que hacer con esa santa
ira, pero sobre todo cuando cuando dice
cosas del Señor que no son, cuando por
favor,
por amor al Señor, no está diciendo que
yo soy un pato, bueno, yo puedo ser
cualquier cosa, pero está hablando del
Señor, de Jesús, de nuestro Señor.
El error, el error, el error. Como decía
Berlond Brench, un autor alemán
que
el cardenal Mercier francés decía que
tiene algunos aletazos de genio. Decía,
"Para medir si una persona ama la verdad
hay que ver cuánto odia el error. Esa es
la métrica. Puede pensar que ama la
verdad, pero si no odia el error, no la
ama. Si odia el error, entonces sí ama
la verdad.
Bueno, entonces, ¿cuán importante es lo
que pensamos? cuán importante es en sí
mismo el pensamiento y en sí mismo en
orden también a la obra. Por eso ahora
vamos ya directamente con las cuatro
reglas primeras
de discernimiento de espíritu, siguiendo
entonces a este grande que fue y que es
San Ignacio de Loyola. Estamos en el
número 313 del librito. Está el texto,
lo ofrecemos, ¿cierto?
Y el título viene a su tiempo, título
largo, reglas para en alguna manera
sentir y conocer las varias emociones
que en la ánima se causan, las buenas
para recibir y las malas para lanzar. Y
son más propias de la primera semana. Ya
algo ya dije esto, pero bueno, en alguna
manera son reglas, no es un tratado
teológico, son cosas prácticas en alguna
manera. ¿Por qué? Porque no no digamos
estamos en un plano químico, físico que
podemos es un mundo que hay que ir
conociéndolo cada vez más y pero ayudan
muchísimo estas reglas. Sentir y
conocer. Ahí decimos sentir, darme
cuenta,
despertarme, ah, que se me abren los
ojos, como dice San Ignacio, el interior
para ver, ah, pasa aquí, pasa allá, ah,
este pensamiento, este otro, ah, ah, ah.
Sentir es una manera de decir sentir que
que no la usamos nosotros ahora. Nuestro
sentir es más epidérmico. Estaba
hablando aquí de un sentir mucho más
profundo en es el sentido que lo estoy
explicando. Sentir y conocer. Una vez
que la que la sentí, eh, que me di
cuenta, a ver, ¿es bueno o es malo?
Resulta que hay hay ruido en el patio.
Me di cuenta. Hay ruido en el patio. Voy
a la ventana. ¿Quién es? Ah, el vecino
que listo, me di cuenta y después fui y
me di cuenta. El vecino, ¿qué hago?
Nada, sigo comiendo. Escucho el ruido en
el patio, me di cuenta, abro la ventana,
un ladrón, me di, me di cuenta, sentí y
conocí. Ah, distinguí si era bueno o
malo. ¿Qué hago? Bueno, llamo a la
policía. Eh, tres cosas. Darme cuenta,
reconocer para qué lado va, si es un
espíritu malo y después hacer algo.
Hacer un No, no me puedo quedar
justamente de las ideas. Se pasa la
acción. Ah, sí, el mal espíritu. Ah,
bueno, qué bueno, no hago nada. No, al
buen espíritu no hago nada. No, no, no
es así. amente que se da cuenta hace
algo. Es muy raro que no hagamos nada.
Entonces
vamos a Por eso dice las buenas para
recibir y las malas para lanzar. Me
puedo perderme gracias que Dios me
quiere dar porque no estoy atento o
porque estando atento no no le doy
importancia o puedo dejarme embucar por
el demonio justamente por lo mismo.
Primera regla. Entonces dice así, número
314.
En las personas que van de pecado mortal
en pecado mortal,
acostumbra comúnmente el enemigo
proponerles placeres aparentes,
haciendo imaginar delectaciones y
placeres sensuales o sensibles, diríamos
nosotros en este tiempo mejor, por más
los conservar y aumentar en sus vicios y
pecados, en las cuales personas el buen
espíritu usa contrario modo, punzándoles
y remordiéndoles las conciencias por la
sindéis de la razón.
No nos vamos a tener detener demasiado
en esto porque en principio
si estamos haciendo estos ejercicios y
estamos ya en el día octavo, no estamos
en esta situación, pero lo explico y
tampoco es tan complicado. Si una
persona va en pecado de pecado mortal en
pecado mortal que va avanzando
en esto de portarse mal y demás, el
le va a sugerir todo lo que pueda
para decir que siga ahí vamos, que siga
adelante, le va a proponer cosas,
inimaginación, cosas. Por eso también el
el hombre puede caer cada vez más en
pecados más groseros, más porque el
demonio va asusando la naturaleza humana
que está caída en pecado, que está por
el pecado original y de los demás
pecados y le hace pensar que cada vez
tener más placer, más cosas, más cosas y
entonces hace más cosas terribles y más
más desorden y más más vacío. Y bueno,
el va a hacer que busque no
volverse atrás en ese camino de
perdición. San Agustín decía que él se
podía como sentir de algún modo que las
criaturas cuando él se estaba
convirtiendo le decían, "Te vas y nos
dejas.
¿Y qué hará? ¿Qué harás ahora sin
nosotras?" No es un poco eso. Es un poco
eso, ¿no? Mostrarme el demonio que no
puedo vivir sin ese pecado, sin esa
afección.
Segundo lugar, bueno, y el Dios, perdón,
en la misma regla, segundo lugar, pero
en la misma regla, Dios y sus ángeles
hará lo contrario, por medio de la
conciencia. La conciencia en algo se lo
se lo llama el sagrario del alma. Es
porque donde está Dios en realidad no
hace falta que sea que esté Dios
directamente. En la naturaleza humana
Dios la ha hecho así que tenemos dentro
de esa capacidad de si esto está bien y
esto está mal, que si no me formo se
puede perder o todo lo que tiene que ver
la formación de la conciencia, por
supuesto, pero hay algo naturalmente.
Por eso tiene que ser que tomas tantas
pastillas y demás en este en este mundo,
sobre todo aquí en Europa, tanta porque
la conciencia va diciendo, "Esto está
mal, esto está mal y no no no no hay que
tomar pastilla. ¿Cómo hago para hasta
que la conciencia queda queda
petrificada, ya no funciona más?" Eso es
terrible, porque es muy difícil. Bueno,
Dios usa la conciencia para movernos,
así como el demonio usa las pasiones
para que la Dios use la conciencia la
persona para sacudirle, ¿no? Que vuelva,
que salga de ese mal camino.
Como decíamos, eh, no nos detenemos
tanto, ¿no? Pero es la razón, la
inteligencia, la conciencia tiene que
ver con la razón y la voluntad, ¿no? No
por el lado pasional que Dios me va a
rescatar y me va a hacer volver.
Seguimos con la segunda porque acá
tenemos más tela que cortar porque en
principio estamos todos a la gran
mayoría en esta segunda. En las personas
que van intensamente purgando sus
pecados y en el servicio de Dios nuestro
Señor de bienen mejor subiendo,
es el contrario modo que en la primera
regla, porque entonces propio es del mal
espíritu. Miren lo que dice. Morder,
tristar,
poner impedimentos,
inquietando con falsas razones, cuatro
verbos y y una complemento ahí como lo
hace, para que no pase adelante
y propio del buen del bueno dar ánimo,
fuerzas, consolaciones,
lágrimas, inspiraciones y quietud.
seis cosas,
facilitando y quitando todos
impedimentos para el que en el bien
obrar proceda adelante.
Esta regla habría que encuadrarla
y leerla cada tanto porque
se nos olvida
como esto es en el diario vivir, ¿no?
Los pensamientos van y vienen, estamos
con cosas que así que ya buk que esto,
que lo otro. Entonces, el va
meter la cosita ahí. Nosotros
nos quita la paz y no nos damos cuenta
que si nos quita la paz, morder,
tristar, poner impedimentos,
inquietando.
Muchas veces en en las consultas que
recibimos o al menos que recibo, no es
algo que he conversado con otros, pero
más o menos eran muy parecidas,
tenemos que defender a la persona, al
alma que viene a a
defenderlo de que de este tipo de
ataque. Y generalmente
porque claro, el ya vamos a ir
avanzando en el discernimiento y todo,
eh, no quiero hacer cosas que tengan que
ver, decir cosas que tengan que ver con
las reglas la segunda semana.
Pero el demonio no dice, "Hola, soy el
demonio, quiero quitarte la paz y que te
pongas triste." Uh, no, eso no lo hace.
Quiero asustarte. No, no, no. Obviamente
va a traer pensamientos. Entonces,
traerá pensamientos, por ejemplo, con
los ejercicios. Hm. ¿Qué tipo de
pensamientos? Los pensamientos con los
ejercicios, eh, o sea, lo que va a hacer
es buscar desolarnos. Ya vamos a unirla,
pero no que que esto no sirve para nada,
que no no para qué, si tampoco sos un
monje o una monja de clausura que esto
está todo ya demasiado. La cuaresema
tiene su ya el mundo está muy duro. Son
pensamientos. Uno uno tiene que
preguntarse, ¿esto me trae paz alma?
Me da alegría, me entusiasmo todo lo
contrario. Primer pensamiento,
falsas razones, algo de verdad hay,
porque si no toda mentira, si es toda
mentira nos daríamos cuenta, pero una
verdad que está tergiversada, ¿no?
Siempre ya cuando hablemos de la
desolación vamos a poner más más
ejemplos. Pero interesante entonces
pensar esto, la frasecita de San Juan
Bergman que de algún modo resume esta
regla. San Juan Berman fue un jesuita
que murió jovencito.
Decía él, todo lo que trae inquietud es
del En latín para los que les
gusten. Quid quid inquietudinem est a
diabolo.
Entonces,
bien. Y Dios va a hacer lo contrario.
Lágrimas, inspiraciones, quietud.
San Ignacio dirá que si fuera por Dios
viviría consolándonos y andamos en luz.
A veces tiene que permitir, ya veremos
por qué, alguna desolación por nuestro
bien. Pero
bien, si nosotros tenemos que corregir a
un niño, por ejemplo, pequeño,
e, ¿cómo hacemos, digamos?
lo dejamos destruido, llorando
o hay que corregirlo, pero le hacemos
todo lo más suave que se pueda para que
la corrección llegue, pero no no
desanimarlo. Igual hace el Señor con
nosotros ahí. Entonces, por eso decía
uno de los primeros jesuitas, si si
cuando te corrige, te quita la paz, te
turba, te desalienta, no es Dios. Por
más que la corrección sea verdadera, es
decir, por más que me esté diciendo que
yo tengo que mejorar eso, que me está
diciendo que tengo que mejorar, no es
Dios, porque Dios no hace las cosas así.
Dios me va a mover a la confianza, a
querer ser santo. Bueno,
hay que hay que si pueden en este día
tratar de dedicar un momento, decir, a
ver, este pensamiento, este otro, ir
aplicándolo a su a la vida espiritual de
cada uno. Cuántas veces el demonio no
ya ponemos los ejemplos más. Entonces
vamos ahora con con
dos reglas también muy importantes que
van a servirnos para entender lo que
sigue, que lo que sigue lo veremos
obviamente otro día.
La tercera, número 316,
la consolación espiritual.
llamo consolación cuando en el ánima se
causa alguna emoción interior
con la cual viene la ánima, a el alma,
¿no?, a inflamarse en amor de su creador
y señor y consiguientemente, cuando
ninguna cosa creada sobre la faz de la
tierra puede amar en sí, sino en el
creador de todas ellas.
Asimismo, cuando lanza lágrimas motivas
a amor de su Señor, ahora sea por el
dolor de sus pecados o de la pasión de
Cristo nuestro Señor o de otras cosas
derechamente ordenadas en su servicio y
alabanza.
Finalmente llamo consolación todo
aumento de esperanza, feidad
y toda letia, toda alegría interna que
llama y atrae en las cosas celestiales y
a la propia salud de su alma,
quietándola y pacificándola en su
creador y Señor.
Es como que esto, la consolación es
justamente
lo que dice al final de la segunda
regla, propios del buena del buen
espíritu del Dios y sus ángeles, dará
ánimos y fuerzas, consolaciones,
lágrimas, inspiraciones y quietud,
facilitando. Bueno, eso todo es una
consolación. El padre Casanovas va a
decir que la consolación
es como una experiencia h psicológica,
espiritual de que del amor de Dios. O
sea, Dios no nos deja de amar, pero a
veces lo sentimos más y a veces menos.
Entonces, cuando no lo sentimos tanto,
nos da desolación. Y cuando lo sentimos
más, hablo sentir en un sentido más más
profundo, ¿no? Nos da consolación.
¿Quién quién quién no es feliz por ser
amado? Y si ese ser amado es Dios, el
que me ama, ¿no?
Consolación entonces espiritual, ¿no?
Cuando tengo ganas de rezar, cuando
tengo ganas de perdonar, cuando nada me
cuesta, cuando no tengo ninguna duda de
las cosas de fe, me parecen certísimas
todas las cosas de la fe,
cuando las pasiones no molestan,
cuando justamente tengo ganas de amar
más a Dios, de entregarme a él.
Había los apóstoles. El Tabor es un
ejemplo muy acabado de eso, ¿no? Los
tres, pero Santiago y Juan tres carpas
hasta donde podía el ojo humano y la
estaban viendo a Dios, la divinidad de
Cristo.
el pensar entonces y aplicarlo nuestra
vida, porque muchas veces tenemos
tenemos consolaciones
y no las reconocemos como tales y como
decíamos antes, el padre Casanova
también lo afirma, es el el modo
habitual con el que el cual Dios nos
habla y a veces no le damos importancia.
San Ignacio tenía la costumbre de
acordarse de las gracias que recibía.
Las gracias pasadas las anotaba,
le daba importancia, las recuerda.
Dios me dijo algo. ¿Dónde está eso? No,
no me acuerdo que me dijo. No, si me lo
hubiera dicho una persona que quiero
mucho, a lo mejor lo tendría, lo hubiera
anotado, lo o una carta, como es que
ahora no hay cartas casi, pero bueno. Y
si es Dios el que me habla, no me
importa eso.
Consolación espiritual. Hay que leerlo
esto otra vez. Es un lenguaje bastante
sencillo, simplemente que uno tiene que
aplicarlo a uno, ¿no? No siento apego a
las cosas de la tierra, ¿no? Lo que
veíamos el principio fundamento con el
padre Pablo, ¿no?
La indiferencia no me cuesta nada. Todo,
todo lo veo en Dios, todo lo que amo lo
amo en Dios. Y bueno, si Dios me lo
quita, me lo quita.
Bueno, es cuando todo sonríe, digamos,
cuando quién no ha tenido experiencia de
eso.
La desolación es todo lo contrario.
Vendría a ser una explicación o
aplicación de lo que decíamos en la
segunda regla, propios del mal espíritu,
morder, tristar, poner impedimentos,
inquietando con falsas razones para que
no pase adelante. Hm. Entonces, la
desolación, cuarta regla, dice San
Ignacio,
llamo desolación. Todo lo contrario de
la tercera regla, así como oscuridad del
alma, turbación en ella, moción las
cosas bajas y terrenas, inquietud de
varias agitaciones y tentaciones,
moviendo infidencia, sin esperanza, sin
amor, hallándose toda perezosa, tibia,
triste y como separada de su creador y
señor.
Porque así como la consolación es
contraria a la desolación, de la misma
manera los pensamientos que salen de la
consolación son contrarios a los
pensamientos que salen de la desolación.
oscuridad, turbación, moción a las cosas
bajas y terrenas tentaciones,
falta de paz, ¿no? Todo lo que trae
inquietudes del agitaciones
varias, sí tengo como movimientos de
falsa de de falta de de esperanza, de
falta de fe, me siento perezoso o el
alma perezosa, triste, como que Dios no
me ama.
Bien, no no hay que pensar en una noche
oscura, los que conozcan un poco más. La
noche oscura es una acción más de Dios
en el alma, ¿no? Para purificarla. Tiene
algunas cosas parecidas, pero acá
estamos hablando de una acción del
enemigo que Dios permite por nuestro
bien. Como ya veremos
bien. E los apóstoles estuvieron
desolados. ¿En qué momento? En el en el
huerto de los olivos. Fue una
desolación. ¿En qué sentido? en que todo
lo que estaba pasando los abrumaba
muchísimo, no entendían nada, no podían
ver a Cristo como Dios por lo que estaba
sufriendo.
Interesante es justamente que los tres
que estuvieron en el Tabor son los
mismos tres que están en la agonía del
huerto, Pedro y Santiago y Juan, porque
como veremos después hay que tomar
fuerzas en la consolación para que para
resistir en la en la consolación para
resistir a la desolación
no es una casualidad que han sido los
mismos tres.
desolación. Entonces, aplicarlo a mi
vida. Cuando estoy cuando estoy
desolado, los pensamientos no vienen de
Dios. Entonces, una de las cosas, la
adelanto porque es importante porque
faltan unos días todavía para para
explicar el resto de reglas que quedan,
pero es importante en la desolación no
cambiar, no hacer mudanza, es decir,
hacer los ejercicios con mucha fuerza,
con muchas ganas,
al menos con convicción de que tenía que
hacerlo y puede ser que ya llegó un día
que estoy desolado, no tengo ganas de
rezar, no me parece, se me vienen
pensamientos contrarios.
Bien, no tengo que hacer mudanza, no
tengo que cambiar la desolación, no
cambiar, incluso hacer un poquito más,
ya lo veremos, pero no cambiar, si no no
puedo ser santo, si no no
es como tal forma una veleta, el viento
va para allá o el viento va para allá y
estarse firme. Y como decía, muchas
veces nos toca a nosotros defender a a
la persona que consulta del demonio de
en este sentido, o sea, pensamientos,
por ejemplo, no que no que no soy bueno,
que no soy buena, que todo lo que hago
me sale mal, que que no doy la medida,
que no sé qué, que no sé cuánt
y qué pero por qué piensas eso que que
estás caes en pecado siempre. No, no,
no. Simplemente me parece porque no sé
qué. todo el todo el
que no soy capaz, que no sé qué, que
y la y la gran pregunta, la la más
sencilla y bueno, ¿y esos pensamientos
te traen paz? ¿Te traen alegría? ¿Te
traen consuelo? ¿Cuál es la respuesta
siempre? No.
Si no traen paz, si no traen alegría, si
no traen consuelo, ¿de quién son?
Todo lo que trae inquietud es del
demonio. Pero hay que estar atento.
Repito, no es fácil. No es fácil. muchas
veces se nos pasa.
Por eso que estamos aprendiendo esto,
¿no?
Un autor decía, "Aún cuando centramos
nuestra atención en los movimientos
interiores de nuestra mente y de nuestro
corazón, estos pueden ser muy diversos y
móviles. Pueden estar relacionados de
una manera muy compleja en un flujo
rápido, al punto de que es difícil
lograr una percepción clara de cualquier
emoción en particular,
excepto en el caso de movimientos muy
intensos y prolongados. Sí, una cosa que
no es fácil, pero no hay que desesperar
para nada porque a veces no es fácil en
el momento distinguir con detalle, pero
en bloque no es tan complicado y sobre
todo no es tan complicado porque esta es
cita que le puse acá la la dudaba de
leerla o no la leí finalmente porque
puede ayudar para que nos tomemos en
serio esto y el demonio nos puede
confundir, pero no puede quedarnos la
idea de que va tan difícil que no
podemos saber. No, no, no. Claro que sí.
Se puede saber, se puede saber lo que
Dios quiere. O sea, se puede saber qué
es consolación y qué es desolación. Se
puede.
Después puedo consultar también para
Me trae paz, no me trae paz, me mueve a
ser santo, me tira para abajo. Un
pensamiento, ¿no? Bueno, ya ya es un
poco más avanzado esto porque el demonio
empieza con una cosa buena y la
transforma, pero eso andará después.
Pero sobre todo todo lo que me tira
abajo, todo lo que me dice ahora, que no
siga los ejercicios, que ya que que no
siga portándome bien, que no vale la
pena esto, no vale la pena seguir
luchando por mi matrimonio, que no vale
la pena este propósito que me dice a
misa todos los días o lo que sea, es un
desgano, una es es el demonio que quiere
que yo abandone la empresa comenzada y
entonces me entristece
y hace todo esto que San Ignacio nos
trae y que a él le daba tanta
importancia,
dice así él en su diario, que día para
él, por eso no es tan claro, pero pero
se entiende.
Dice, "Me vino en un momento un
despertarme con conocimiento o claridad
como el tiempo que el tentador me traía
pensamientos contra las personas divinas
y mediadores con la Virgen y Jesús
también me ponía o quería poner duda en
tal cosa y por el contrario, se está
acordando, ¿no? cuando sentía
visitaciones y visiones de las personas
divinas y mediadores, toda firmeza y
confirmación de la cosa, lo que quería
discernir
y este sentir con un gusto espiritual y
como viniendo aguda a los ojos con mucha
seguridad de ánima, o sea, como en un
momento estaba desolado y pensaba una
cosa de una de un determinado tema y
estaba consolado y pensaba otra.
Entonces le daba cuenta Dios en la
consolación me habla Dios, en la
desolación me habla el otro.
Bueno, y buscar entonces tratar siempre
de estar en paz, ¿no? No, no se trata de
un iranismo. La paz no es el bien
supremo, el bien, la verdad son son
superiores. Por eso digo, si uno por
defender el bien y la verdad tiene que
que comenzar una guerra, entiéndese lo
que quiero decir, ¿no? por por corregir
un me poner a cargo de un colegio y hay
cosas que no van y obviamente que yo
para poner solución a eso hay pecados,
hay errores, tendré que pelearme con la
gente que en sentido yo lo puedo decir
muy bien con mucha calidad, pero se van
a enojar y eso de algún modo es una
guerra. Bueno, pero la paz no está por
encima del bien y la verdad. Yo tengo
que defender el bien y la verdad. En
definitiva es defender a Dios, ¿no? Pero
bueno, pero aplicado nuestra vida
espiritual, sí tengo que buscar la paz
por sobre todo, porque es la manera de
de, en mi caso particular, en mi
interior, de que esté el bien y la
verdad. Es decir, en el sentido de que
si yo si pierdo la paz, pierdo claridad
de visión, pierdo y el que aproveche es
el enemigo.
El diodo
del primero que citamos, el santo que
diado dice así.
Conviene que primero esta cita de la
escritura, perdón, 1 Corintios 14:33,
puesto que Dios no es Dios de desorden,
sino de paz. Es eso. Conviene que aún
dice el autor, en medio de nuestras
luchas conemos siempre la paz del
espíritu, porque para que la mente pueda
discernir los pensamientos que la
saltan, guardando en la despensa de su
memoria los que son buenos y
provenientes de Dios, las consolaciones,
guardándolas, dándoles importancia y
arrojando de este almacén natural los
que son malos y proceden del demonio.
Dice San Ignacio, el mar cuando está en
calma permite a los pescadores ver hasta
el fondo del mismo y descubrir dónde se
hallan los peces. En cambio, cuando está
agitado, se enturbia e impide aquella
visibilidad, volviendo inútiles todos
los recursos de que se valen los
pescadores. Solo el Espíritu Santo puede
purificar nuestra mente. Si no entra él
como el más fuerte del evangelio para
vencer el ladrón, nunca le podremos
arrebatar a este su presa.
tiene que entrar el Espíritu Santo para
ayudarnos eh al ladrón, al demonio y
quitarle los pensamientos que nos
puesto, sacar sacarlo de nosotros en
cuanto a esos pensamientos y demás.
Conviene pues que en toda ocasión el
Espíritu Santo se haya a gusto nuestra
alma pacificada en paz para justamente
el Espíritu Santo pueda trabajar
libremente, yo pueda con la gracia del
Espíritu Santo ver mejor y y así
tendremos siempre encendida en nosotros
la luz del conocimiento. Si ella brilla
siempre en nuestro interior, no solo se
podrán al pondrán al descubierto las
influencias nefastas y tenebrosas del
demonio, sino que también se debilitarán
en gran manera al ser sorprendidas por
aquella luz santa y gloriosa.
Por esto dice el apóstol, "No apaguéis
el espíritu el espíritu, esto es, no
entristezcáis al Espíritu Santo con
vuestras malas obras y pensamientos,
no sea que deje de ayudaros con su luz.
No es que sigue este autor, nosotros
podamos extinguir lo que hay de entero y
vivificante en el Espíritu Santo, pero
sí que al contristarlo, es decir, al
ocasionar este alejamiento entre él y
nosotros, queda nuestra mente privada de
su luz y envuelta en tinieblas.
lo que busca el demonio. La sensibilidad
del espíritu consiste en un gusto
acertado que nos da el verdadero
discernimiento.
Da este gusto acertado, que es bueno,
que es malo, qué es de Dios, que no. Del
mismo modo que por el sentido corporal
del gusto, cuando disfrutamos de buena
salud, apetecemos lo agradable,
discerniendo sin error lo bueno de lo
malo. Así también nuestro espíritu desde
el momento en que comienza a gozar de
plena salud y a prescindir de inútiles
preocupaciones,
una de las cosas que no deja crecer la
semilla del reino son las núcleas
preocupaciones. se hace capaz de
experimentar la abundancia de la
consolación divina y de retener en su
mente el recuerdo de su sabor por obra
de la caridad para distinguir y quedarse
con lo mejor según lo que dice el
apóstol. Y esta es mi oración, que
vuestro amor siga creciendo más y más en
penetración y en sensibilidad para
apreciar los valores.
Pues bien, queridos hermanos, aquí
tenemos tela para cortar, tela marinera.
Tenemos mucho que que hacer, volver
estas reglas, conocerlas bien, que mucho
de lo que hagamos o dejamos de hacer,
aprovechemos o dejemos de aprovechar,
nuestra vida espiritual depende de esto.
Ponemos en manos de nuestra madre,
nuestra señora, del buen consejo, que
nos ayude, nos aconseje, nos guíe para
discernir bien, para ser verdaderos
hombres y mujeres de discernimiento, que
no hay vida seria, espiritual sin él. A
seguir adelante, entonces con mucho
ánimo, vamos que se puede, con mucha
fuerza. Mañana será otro día y mañana
seguimos. Se pueden dedicar un poquito
este día a ver un poco esto y aplicarlo
a la vida. Espectacular. Si no, ya casi
les ocupé la la horita que le pedíamos.
Pero vamos, vamos, vamos con el favor
del Señor. Ave María y adelante. Nos
vemos en la próxima.
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