La Leyenda de El Dorado | Ciudades Perdidas con Albert Lin | Nat Geo en Español
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ALBERT: Las selvas de Colombia, Sudamérica.
Aquí nació la leyenda de El Dorado.
Conquistadores españoles escucharon historias locales de un rey
cerca de aquí que estaba cubierto de polvo de oro.
Y la historia siguio creciendo hasta mencionar ciudades cubiertas de oro,
en lo profundo de la selva, en lo alto de las montañas.
Si bien los españoles nunca encontraron esas civilizaciones legendarias,
tampoco tenían la tecnología que nosotros tenemos hoy.
NARRADOR: Me llamo Albert Lin.
Y miro el mundo de una manera única.
Uso la tecnología del siglo XXI para observar el pasado.
ALBERT: Miren eso, un vistazo al mundo antiguo secreto.
NARRADOR: Láseres que escanean desiertos, penetran la espesura de la selva
y se hunden en los océanos para descubrir mundos secretos.
ALBERT: Nos sumergimos en aguas desconocidas.
Con la ayuda de los militares, encontraré esas ciudades.
NARRADOR: Nuevos descubrimientos en los lugares más inspiradores
de la Tierra.
SANTIAGO: Los píxeles se vuelven realidad.
NARRADOR: que rellenan blancos en nuestra historia.
Quiénes somos, de dónde venimos y qué maravillas podemos lograr.
HOMBRE: Estamos en siglo XIII.
ALBERT: Vaya ¿Está tallado en la tierra?
NARRADOR: Esta es la nueva era dorada de la exploración.
ALBERT: Conocemos sus secretos.
Las cadenas montañosas son tan empinadas que toda el área está casi aislada
del exterior, como un mundo perdido.
En los últimos 50 años, el área estuvo dominada por los narcotraficantes
locales y las guerrillas de las FARC.
Pero ahora que los arqueólogos regresaron, encuentran rastros de estas civilizaciones
increíbles que alguna vez se creyeron perdidas.
PILOTO: Vaya estamos cerca.
ALBERT: La ciudad está en las nubes.
Tal vez esas historias españolas no eran solo leyendas,
porque así es como se ve una verdadera ciudad perdida.
PILOTO: Treinta y uno, dos, uno, dos.
ALBERT: Esa que vemos es la Ciudad Perdida.
NARRADOR: La Ciudad Perdida está en lo alto de la cordillera más
aislada de Colombia, Sierra Nevada de Santa Marta.
ALBERT: Ya esta cerca si.
NARRADOR: Los arqueólogos pasaron décadas explorando esta densa selva
para conocer a las personas que vivieron aquí hace más de 500 años.
La tecnología digital les ayudará a revelar más secretos, más rápido.
(risas)
Solo los arqueólogos más audaces pueden afrontar este terreno.
Santiago Giraldo excava aquí hace veinte años.
ALBERT: Este lugar es hermoso.
Es increíble que este lugar siga en pie.
¿Quién lo descubrió?
SANTIAGO: Eran huaqueros, saqueadores.
Y luego llegaron los arqueólogos.
Les tomó alrededor de una semana llegar y fueron guiados por otros saqueadores.
ALBERT: Los saqueadores los guiaron.
SANTIAGO: Sí, en realidad es bastante increíble porque terminó en un tiroteo.
Los saqueadores buscaban el oro de las tumbas.
Un saqueador salió con más de 80 piezas de oro de una tumba si.
NARRADOR: Tiroteos por oro.
La arqueología se vuelve peligrosa cuando se trata de oro, y este lugar está lleno.
ALBERT: ¿Quién construyó todo esto?
SANTIAGO: los taironas, sus antecesores.
Comenzó a construirse cerca del 600 despues de Cristo
ALBERT: Es enorme.
¿Cuántas personas habrían vivido aquí?
SANTIAGO: Entre 2.000 y 3.000 en la cima, y unas 10.000
en la parte superior de la cuenca.
ALBERT: ¿10.000? SANTIAGO: Sí.
Todo ese bosque que ves pudo ser tierra de cultivo.
ALBERT: casi se siente su energía, como si toda esa gente estuviera aquí.
SANTIAGO: Nos llevó más de 40 años limpiar y examinar el sitio,
tratando de descifrar lo que pensaron cuando la construyeron.
ALBERT: ¿40 años? SANTIAGO: Si.
NARRADOR: Entonces supe la razón.
ALBERT: El recorrido es intenso.
NARRADOR: Santiago y yo nos dirigimos a la Ciudad Antigua, un sitio
de taironas recientemente descubierto.
ALBERT: Está a solo 12 kilómetros, unas 7,5 millas, de la Ciudad Perdida,
de donde venimos. Si avanzamos en línea recta.
Vaya esto me da nauseas
Sí que revuelve las tripas.
Acabamos de bajar de un helicóptero, ahora estamos en una camioneta.
Y todavía tenemos que atravesar algunas de las selvas más increíbles.
NARRADOR: Los taironas construyeron sus hogares
en las crestas más empinadas de esta densa selva.
Desde aquí podían ver todo a su alrededor.
A salvo en las montañas, permanecieron ocultos durante siglos.
Son uno de los pueblos más misteriosos de América del Sur.
Y encontrar sus ciudades antiguas en este terreno es casi imposible.
ALBERT: Estas raíces son increíbles.
SANTIAGO: Sí, es una higuera.
Esto es lo que quería mostrarte. ¿Ves eso?
ALBERT: ¿Las rocas? SANTIAGO: ¿Ves eso? Sí.
ALBERT: ¿Eso es un muro? SANTIAGO: Sí, es un muro.
Es un muro de los taironas.
Así es como los encontramos.
ALBERT: Ni siquiera se ve.
Honestamente parece un montón de rocas solamente.
SANTIAGO: No, en su mayor parte.
Para el ojo inexperto, así es como se ven.
Pero sí, eso es un muro.
ALBERT: Vaya. Es increíble.
Si. Casi no se ve.
SANTIAGO: Hay unos 400 años de mata, hojarasca y tierra.
ALBERT: ¿Cuánto tiempo llevó encontrar este lugar
después de que se encontró la Ciudad Perdida?
SANTIAGO: Unos 14 o 15 años, entre 1989 y 1990.
ALBERT: Quince años. SANTIAGO: Si.
Muchas caminatas, mucha maleza.
ALBERT: Se me ocurre una manera mejor. Podríamos usar el LiDAR aéreo
para hacer un modelo digital de todo el lugar.
Y luego podríamos quitar los árboles y ver el suelo.
Podríamos encontrar los caminos, las pilas de rocas, las paredes.
SANTIAGO: Eso sería asombroso.
Si detecta estas terrazas, sería increíble.
Sería fabuloso.
ALBERT: Tal vez incluso encontremos algo nuevo.
NARRADOR: El LiDAR debería poder quitar los árboles para exponer el suelo
en toda esta área, incluso terreno inexplorado.
El escáner LiDAR dispara cerca de 400.000 pulsos láser por segundo.
Cada pulso crea una medición de distancia precisa que podemos usar
para construir un modelo 3D.
Pero hay un problema.
La selva es muy densa.
Para probar mi tecnología, primero escanearemos un área pequeña alrededor
de la Ciudad Perdida.
Si eso funciona, podemos escanear todo el valle.
Esto nunca se intentó aquí.
Estamos en un territorio desconocido.
No sabemos lo que encontraremos.
Podría haber más ciudades perdidas o podría no haber nada.
Lo que sí sabemos es que esta oportunidad es demasiado buena para desaprovecharla.
No se sabe mucho sobre los taironas, y lo que sabemos proviene de los invasores
españoles, que llegaron en el siglo XVI.
ALBERT: Estos arroyos llegan hasta la costa del Caribe.
Son unos 24 km, aproximadamente.
Esa es la misma costa donde los españoles desembarcaron por primera vez en 1501.
Llegaron aqui buscando oro y lo encontraron.
Aqui tenemos Un fraile español describe a los taironas así:
"Tenían adornos de plumas sobre enormes placas de oro pulido.
No había indios, hombres o mujeres, que no tuvieran joyas como pendientes, collares,
anillos en la nariz y coronas, todos de oro".
NARRADOR: Esos primeros encuentros con los taironas llenos de oro despertaron
el mito de El Dorado.
Pero este mito tiene sus raíces.
De hecho, hay oro en estas colinas.
SANTIAGO: ¿Ves la mota diminuta?
Cuando llegaron los españoles y vieron que todos llevaban adornos de oro,
pensaron que estas montañas estaban repletas de oro.
ALBERT: ¿Eso es oro real?
SANTIAGO: Motas diminutas.
ALBERT: Sí, ahí. Mira eso. ¿Eso es oro?
SANTIAGO: Es casi microscópico.
ALBERT: Vaya.
¿Habrán utilizado los taironas este tipo de estanques para encontrarlo?
SANTIAGO: No sabemos cómo se extraía.
Quizás lo recolectaban poco a poco hasta tener suficiente para hacer un adorno de oro.
NARRADOR: Los conquistadores españoles estaban obsesionados con el oro de los taironas.
No queda mucho, los saqueadores se encargaron de eso.
Pero hay una reserva oculta en una bóveda en Bogotá.
Tengo acceso a una bóveda de oro de los taironas en el Museo del Oro
del Banco de la República.
ALBERT: Miren todo esto.
NARRADOR: Estoy con la Dra. Juanita Sáenz-Samper,
experta en joyería de los taironas.
ALBERT: ¿Este es el oro de los taironas?
JUANITA: Sí, son piezas de oro de los taironas.
ALBERT: Tienen muchos detalles.
JUANITA: Estos son aretes. Se usaban así.
ALBERT: ¿Cómo me veo? ¿Me queda bien?
JUANITA: Sí, te queda muy bien.
ALBERT: Es grande. ¿No?
Eso es muy complejo, miren eso.
JUANITA: Este pendiente es enorme.
También podría representar un hombre, un murciélago y un pájaro.
Déjame mostrarte en el microscopio.
Aquí puedes ver los detalles.
ALBERT: Es asombroso. Los pequeños pies invertidos.
JUANITA: Si. ALBERT: ¡Eso es increíble!
JUANITA: Sí, y estos son pájaros pequeños.
ALBERT: Los detalles son literalmente del grosor del cabello.
Así se ven. Envueltos y formando los patrones más increíbles.
¡No lo puedo creer!
¿Qué es eso?
JUANITA: Es un collar.
-¿Quieres? ALBERT: ¿Puedo sostenerlo?
Vaya. Es muy pesado.
Sí.
Miren esto.
Tengo esta joya en mi cuello, y pienso que algún humano, hace 400 o 500 años, la usó.
Como la hago yo.
¿Esto es oro puro?
JUANITA: No, no es puro.
Es una aleación hecha de oro, cobre y plata.
Están bañadas en oro.
ALBERT: ¿Qué tan delgada es la capa de oro en el exterior?
JUANITA: Puedo mostrártelo.
Esta capa arenosa o porosa mide 5,8 micras.
ALBERT: Eso es increíble, impresionante.
NARRADOR: Los orfebres de los taironas fundían oro, cobre y plata para hacer una aleación.
Luego la pieza se quemaba sobre una llama y se sumergía en una solución ácida
hecha de una hierba local.
Estos procesos químicos hacían que los compuestos del oro
brotaran a la superficie y así se creaba un exterior dorado.
ALBERT: Los españoles aparecen, ven todo esto, piensan que es oro,
pero en realidad solo tiene una capa en el exterior. JUANITA: Si.
ALBERT: Que es del grosor de una telaraña, y eso es todo. JUANITA: Si.
ALBERT: Supongo que los españoles no sabían eso al principio, ¿verdad?
JUANITA: No, pensaban que todo era oro.
NARRADOR: Los taironas fueron capaces de fabricar piezas complejas con pequeñas
cantidades de oro.
Pero fue suficiente para alimentar las fantasías de los españoles.
De vuelta en la Ciudad Perdida, es el momento de la verdad.
Los análisis del LiDAR están listos.
Y si funcionó, podremos ver el mundo de los taironas como nunca antes.
ALBERT: Hola SANTIAGO: Genial, tienes los datos.
ALBERT: Sí, mira esto. Te gustará.
SANTIAGO: Muy bien.
Nunca lo he visto sin los árboles.
ALBERT: A menos que los cortes todos, ¿no?
-Tiens razon claro.
Puedo cambiar el ángulo del sol.
-maravilloso. -Mira eso!
SANTIAGO: Se ven todos los caminos.
ALBERT: Estos caminos recorren el terreno fuera de esta terraza central
en la cresta principal y salen en todas direcciones.
Una red de caminos.
SANTIAGO: Sí, pueden seguir apareciendo porque se trata de conexión.
ALBERT: No se parece a nada que haya visto en ninguna otra ciudad.
No hay paredes, no hay límites, no hay cuadrados.
SANTIAGO: Nada, todo está abierto.
ALBERT: Se parece a una red neuronal. SANTIAGO: Si.
ALBERT: ¿Cuánto tiempo lleva abandonado este lugar?
SANTIAGO: Casi desde 1600.
ALBERT: Hace 400 años. y
La selva creció a su alrededor. ¿Cómo sigue en pie?
SANTIAGO: Los taironas eran ingenieros maravillosos, en verdad lo eran.
Y un buen diseño soporta el paso del tiempo.
ALBERT: ¿El diseño? ¿A qué te refieres?
SANTIAGO: Aquí llueve en grandes cantidades, muchísimo.
Caen más de 4 metros de lluvia al año.
ALBERT: Cuatro metros. SANTIAGO: Si.
ALBERT: ¿Como 12 o 13 pies? SANTIAGO: Sí, correcto. Llueve a cántaros.
ALBERT: ¿Cómo es que no erosionó ni destruyó todo esto?
SANTIAGO: La ingeniería, el diseño y la arquitectura
funcionan como un sistema de gestión del agua.
Había un techo y luego toda esa agua bajaba por las escaleras, por lo que
el agua avanzaba a gran velocidad por la pendiente y todo se secaba muy rápido.
ALBERT: ¿Todo esto está diseñado como un enorme sistema de canalización?
¡Es INCREIBLE! SANTIAGO: Sí.
Eso es lo que preservó este sitio en realidad.
NARRADOR: Utilizando los datos del LiDAR,
construimos un modelo 3D de la Ciudad Perdida.
ALBERT: Y mira esto, ¿listo?
NARRADOR: Sin los árboles, podemos ver la Ciudad Perdida como era hace 500 años.
Transportados a través del tiempo, podemos movernos por la ciudad siguiendo
los pasos del pueblo que vivió aquí.
SANTIAGO: Esto es asombroso. Esto es el centro de la ciudad
y estos caminos salen de ella y se conectan con los otros vecindarios.
Imagina perros, niños jugando, orfebres, tejedores, comerciantes.
NARRADOR: Demostramos que el LiDAR funciona aquí.
Ahora escanearemos todo el valle.
Quién sabe qué encontraremos escondido debajo del dosel de la selva.
Los escaneos de la Ciudad Perdida demuestran
que la tecnología LiDAR funciona aquí.
Ahora vamos a escanear el valle.
Si hay otras ciudades de los taironas escondidas debajo de la selva, las encontraremos.
ALBERT: Bien, ¿esta es la cordillera de Sierra Nevada?
SANTIAGO: Sí, esta es la parte norte.
Va desde el Caribe hasta las cimas nevadas de forma abrupta.
NARRADOR: Tengo un mapa satelital para que Santiago y yo podamos
averiguar dónde escanear.
ALBERT: Vamos a rotar para ver todo el valle.
SANTIAGO: Bien. Esa es toda la cuenca.
La porción inferior, la porción superior.
Y esa es la Ciudad Perdida.
ALBERT: Bien.Sería bueno escanear toda esta área.
¿Por qué no comenzamos con esta región?
SANTIAGO: Sería perfecto.
ALBERT: Un dron no puede transportar el sensor porque es demasiado pesado.
Los suministros se llevan a la Ciudad Perdida todos los meses en helicóptero, ¿verdad?
SANTIAGO: Sí. Así es.
ALBERT: Tal vez podríamos aprovecharlo. SANTIAGO: Eso sería genial.
ALBERT: Podríamos poner el sensor y hacer que siga estos caminos estrechos,
este tipo de patrón de cuadrícula en esta región.
SANTIAGO: Eso sería perfecto. Sería fantástico.
NARRADOR: Montamos un escáner aéreo LiDAR con tres lentes en un helicóptero.
Una lente mira hacia abajo, las otras dos, en diagonal.
Esto maximiza la posibilidad de que algunos de los rayos
láser atraviesen el dosel hasta el suelo.
El equipo aéreo LiDAR se pone a trabajar, escanea y procesa miles de millones
de puntos de datos del valle.
Hay una pista de lo que los escaneos LiDAR pueden encontrar debajo del dosel.
Está en la entrada de la Ciudad Perdida.
ALBERT: ¿Qué es esto? SANTIAGO: Es una roca mapa.
ALBERT: ¿Una roca mapa? Mira las líneas.
¿Son caminos? SANTIAGO: Creemos que sí.
ALBERT: Mira estas líneas bifurcadas. ¿Qué son?
SANTIAGO: Se parece un poco al patrón que se ve dentro de la Ciudad Perdida,
donde hay áreas centrales y caminos que se bifurcan desde y hacia el área central.
Pero no sabemos exactamente qué marca o qué representa.
ALBERT: Veamos si podemos hacer coincidir algo con el escaneo del suelo.
Primero, tomaré una foto y luego superpondré el escaneo del suelo.
Bueno. Esta es la roca obviamente, y esta es la Ciudad Perdida.
SANTIAGO: Sí, esa es el área central y esas son terrazas. ALBERT: Nada encaja.
SANTIAGO: Pruébalo a una escala diferente, si reduces la Ciudad Perdida.
ALBERT: ¿Eso crees? SANTIAGO: Sí.
ALBERT: ¿Crees que podría ser más pequeña?
SANTIAGO: Más pequeña, más pequeña. Muy bien.
ALBERT: ¿Algo así? -Sí
-Te parece. -Sí
-¿Por aquí? -Sí
SANTIAGO: Parece que está en una escala diferente.
ALBERT: ¿como que diferente?
SANTIAGO: Si es un mapa, representa un área más amplia.
Realmente no encaja en la ciudad.
ALBERT: Si Santiago tiene razón, puede haber más ciudades por descubrir.
NARRADOR: Hay un camino que sale de la Ciudad Perdida.
Es una escalera hecha de 1.200 escalones de roca que se dirigen hacia el mar.
Es una pista intrigante.
Vine a la costa para conocer al antropólogo Eduardo Mazuera.
Aquí es donde comenzó la leyenda de El Dorado.
ALBERT: En teoría los taironas vivían aquí en el océano.
Estaban en las montañas, ¿pero aquí también?
EDUARDO: Sí, los taironas tenían pueblos pequeños en la costa y comerciaban
con los que vivían en las tierras altas. ALBERT: ¿Qué comerciaban?
EDUARDO: Pescado, ranas de mar, sal y conchas de mar.
Y en las tierras altas había productos textiles,
ornamentos de oro y cerámica.
ALBERT: Entonces, los españoles vinieron codiciosos de oro,
vieron que el oro se movía desde las montañas hasta la costa
y el pescado iba de un lado a otro,
¿alguna vez trataron de trabajar juntos?
¿Comerciaban entre sí, los españoles y los taironas?
EDUARDO: Lo hacían, comerciaban, pero desde el primer contacto,
los españoles tenían la fiebre del oro ALBERT: ¿Qué pasó?
EDUARDO: Los españoles tenían pistolas y cañones, pero además tenían
una especie de arma biológica, enfermedades.
Tifus, influenza, viruela, enfermedades que eran nuevas en las Américas
y causaron una especie de apocalipsis.
ALBERT: Las enfermedades que trajeron respaldadas por su avaricia aniquilaron
a casi toda la población.
EDUARDO: Prácticamente.
Los altos índices de mortalidad se debieron
a enfermedades más que a la guerra.
Los pocos sobrevivientes que no fueron infectados con enfermedades ni esclavizados,
huyeron a las montañas.
ALBERT: Aunque esos conquistadores españoles fueron tan crueles
y destructivos, algunos deben haber sobrevivido.
EDUARDO: Para eso, deberías conocer a un pueblo indígena
que dice ser descendiente de los taironas.
Todavía tienen los mismos mitos de origen y algunas de sus costumbres.
NARRADOR: La población indígena todavía vive
en lo profundo de las montañas rodeadas de selva.
Me reuniré con ellos para averiguar qué creen que les pasó a los taironas y su oro.
En lo alto de las montañas cerca de la Ciudad Perdida están los kogi,
que dicen ser descendientes de los taironas.
Santiago me presenta a José María.
Es un sacerdote kogi.
ALBERT: Cada cultura tiene una historia de origen ¿Podrías contarme la tuya?
JOSE MARIA: Venimos de la madre de todo.
Lana, sapos, todo.
Venimos de todo eso.
ALBERT: ¿Crees que todos los padres y madres de tu pueblo se remontan
a la época de los taironas? JOSE MARIA: Si.
ALBERT: ¿Crees que vivieron de una manera similar a como vives hoy?
JOSE MARIA: De la misma manera.
Taironas y nosotros, hacemos las cosas de la misma manera.
ALBERT: Parece que durante muchos años, desde la época de la historia de El Dorado
hasta ahora, mucha gente vino en busca de oro.
JOSE MARIA: Lo sacaron.
Todo fue tomado.
Entonces, el agua se seca, los árboles se secan, los cultivos se secan.
ALBERT: ¿Porque la gente tomó oro de las montañas?
JOSE MARIA: Si.
NARRADOR: Los kogi creen que la fiebre del oro devastó su cultura
y la cultura de sus antepasados, los taironas.
Pero todavía hay rastros del patrimonio de los taironas aquí
que no se pueden ver en la Ciudad Perdida.
José María me da su bendición para preservarlo de la mejor manera posible.
El escáner LiDAR captura puntos de datos que crean un modelo preciso
de las cabañas kogi.
De vuelta en la Ciudad Perdida,
uso mi tecnología para dar vida a los escaneos de las cabañas de los kogi.
ALBERT: Esto es genial.
Se siente como si miráramos hacia atrás en el tiempo,
cuando los taironas vivieron aquí hace unos 400 años.
Es hacer que lo invisible sea visible.
NARRADOR: Esta tecnología nos permite ver la ciudad como lo hacían los taironas.
Finalmente, el equipo aéreo LiDAR termina de procesar miles de millones de puntos
de datos de los escaneos del valle.
Ahora podemos descubrir todas las montañas del mundo de los taironas.
ALBERT: Aquí están. SANTIAGO: ¿Los datos LiDAR?
ALBERT: Sí, este es todo el escaneo.
Lo puse sobre la pared.
SANTIAGO: Déjame ver
ALBERT: ¿Esta es la Ciudad Perdida?
SANTIAGO: Sí, esta es la Ciudad Perdida.
Todo lo que ves en blanco es plano. Eso es lo que buscamos.
ALBERT: Esa es la señal de
SANTIAGO: Sí, porque blanco significa plano, plano significa humanos,
y eso significa terrazas, así que lo que buscamos es blanco.
Mira, mira.
Ese es el camino que va río arriba.
¿Puedes alejarte un poco más?
-Esta bien -Quiero ver más.
Un poco más.
Ver si podemos encontrar algunas áreas nuevas.
SANTIAGO: ¡Mira! Esto es nuevo, absolutamente nuevo.
Justo ahí.
Esto es nuevo. ¿puedes verlo?
Esta área justo aquí. Ahí, ahí, esa cresta, esa área.
Mira eso, es plano, es muy probable que haya terrazas ahí.
Nunca estuvimos ahí.
ALBERT: ¿Crees que en esta área podría haber
una ciudad o sitio completamente nuevo?
SANTIAGO: Sí, podría ser un nuevo sitio, podría ser una nueva ciudad.
Son datos fantásticos.
ALBERT: ¿Una ciudad perdida, en las montañas, que nunca viste?
SANTIAGO: Sí. Es factible. Pero tenemos que verla.
Debemos caminar hacia ahí y ver si hay terrazas y muros y estructuras
hechas por el hombre.
Ahí es donde los píxeles se vuelven realidad.
NARRADOR: En algún lugar, hay una ciudad perdida esperando ser encontrada.
Esto será difícil.
Recorreremos algunos de los terrenos más escabrosos del mundo.
Santiago y yo partimos con los camarógrafos.
El ejército colombiano nos acompaña porque los bandidos todavía deambulan
por esta selva y no podemos arriesgarnos.
Antes de comenzar a ascender, tenemos una larga caminata por el antiguo
camino de los taironas.
Luego debemos atravesar la mata que vimos en los escaneos LiDAR.
Nuestro objetivo es llegar a la cima, donde el LiDAR mostró grandes áreas planas,
que esperamos sean señal de una ciudad de los taironas.
Empieza muy bien.
ALBERT: ¡Es hermoso! ¿no les parece?
NARRADOR: Pero no pasa mucho tiempo antes de que comience el verdadero desafío.
ALBERT: ¿Cuántos machetes tenemos?
SANTIAGO: Tres, cuatro.
ALBERT: Cuatro machetes.
SANTIAGO: Tomaremos turnos.
Bueno.
Bueno.Subiremos.
Intento encontrar un sendero. ALBERT: De acuerdo.
Déjame sacar los datos.
SANTIAGO: Está bien. Adelante
-De acuerdo. -Bien. Estamos ahí.
Ahí, justo ahí. ALBERT: Ok. Lo siento.
-¿Ahi? -Si justo ahi.
A una altitud de 1.016 metros.
SANTIAGO: Quedan por subir unos 213 metros.
ALBERT: Osea que la cresta está por ahí, en algún lugar oculto en la selva.
SANTIAGO: Si todo va bien, subiremos esta cordillera,
al costado, hasta esta meseta.
ALBERT: Estamos siguiendo un mapa hecho por un láser en el cielo a través
de la selva más tupida que conozco para buscar nuevas ciudades perdidas.
SANTIAGO: Muy divertido. Muy divertido ¿No?
NARRADOR: Este es solo el comienzo.
Delante de nosotros hay un camino vertical de 213 metros
que debemos atravezar en esta selva inclemente.
Dejamos el viejo camino de los taironas y comenzamos a subir la montaña.
ALBERT: Parece que el camino es hacia allá.
SANTIAGO: Sí, debería. El suelo está bastante suelto.
ALBERT: ¡Cielos! Es por eso que la arqueología en la selva es tan difícil.
NARRADOR: Hay serpientes mortales en esta selva.
Si alguien es mordido, morirá antes de que podamos sacarlo.
Esta pendiente es más difícil de lo que imaginaba.
ALBERT: Vaya. ¿Estás bien?
NARRADOR: Después de una subida brutal, finalmente encontramos algo.
SANTIAGO: Muy bien. Hay mucha cerámica aquí arriba.
ALBERT: ¿Cerámica? Sí, sí. ¿En serio?
SANTIAGO: Sí. Mira eso. Hay trozos de cerámica ahí.
ALBERT: Mira eso. SANTIAGO: Si.
¿Me das la pala, por favor? ALBERT: Si claro.
Cerámica antigua.
SANTIAGO: ¿Ves esto?
ALBERT: Donde hay cerámica
SANTIAGO: ¡Hay seres humanos!
ALBERT: Esto es cerámica de los taironas. ¡Genial!
SANTIAGO: Chicos, vengan. ¡Hay más aquí arriba! ALBERT: ¿Encontraste más?
SANTIAGO: Sí, encontré más. ALBERT: Hay más.
SANTIAGO: No fue saqueado. No hay pozos de saqueo.
NARRADOR: Ningún pozo de saqueo significa que este es un sitio intacto.
ALBERT: ¿Qué es?
SANTIAGO: Un borde.
ALBERT: ¿De vasija?
SANTIAGO: Sí. Cuidado. Cuidado.
ALBERT: Miren esto.
SANTIAGO: Es en una pendiente, por lo que viene de arriba.
ALBERT: Cielos. Miren eso ahí, al costado.
Prueba de vida de una civilización perdida, consumida por la selva.
NARRADOR: Seguimos el rastro de la cerámica cuesta arriba.
ALBERT: Lo que sea que toques, algo trata de pincharte o picarte.
La exploración de la selva se combina con el montañismo.
Es un trabajo duro.
SANTIAGO: Terraza, terraza. Hay una terraza aquí arriba.
ALBERT: ¿Hay una terraza? SANTIAGO: Sí, sí.
ALBERT: Encontramos una terraza. -Vamos.
-¿Que tan pronto? SANTIAGO: Sí.
Mira este muro.
Lo limpiaré un poco.
¿Ves eso?
ALBERT: Déjame ver.
SANTIAGO: Sí, ahí está.
Hay un muro aquí.
ALBERT: Déjame ver.
SANTIAGO: ¿Ves esos grandes bloques de roca?
Se oye el tintineo de la roca aquí, roca, roca, roca.
Más roca aquí. Roca.
ALBERT: ¿Nunca vieron esto? SANTIAGO: No, nunca lo vimos.
¿Encontramos 3, 4, 5 terrazas?
ALBERT: Si. SANTIAGO: Genial
NARRADOR: Estas terrazas son una señal de que los taironas estuvieron aquí.
Pero el sitio que vimos en el escaneo LiDAR todavía está muy por encima de nosotros.
Ni siquiera estamos a medio camino.
SANTIAGO: Vamos
NARRADOR: La montaña se hace más empinada y subimos una pendiente de 52°.
La humedad llega al 100 por ciento.
ALBERT: ¿Estás bien?
ALBERT: ¿Que paso, estas bien?
NARRADOR: Esta pendiente es implacable.
Todos estamos agotados. Es despiadada y no nos da respiro.
SANTIAGO: Vamos, debemos seguir.
ALBERT: ¿Ves algo? SANTIAGO: Aún no.
Vamos.
ALBERT: Estamos a una altitud de 1.183 metros.
SANTIAGO: ¿A qué apuntamos?
ALBERT: Un poco más de 1.219. Debemos estar cerca.
SANTIAGO: Bien, sigamos.
NARRADOR: Si hay una ciudad aquí, debe estar construida en una enorme planicie
artificial, las áreas blancas que vimos en los escaneos LiDAR.
ALBERT: ¿Ves algo? SANTIAGO: Sí.
Aquí está más plano. Cuidado.
ALBERT: ¿Es una terraza? SANTIAGO: Sí. Está
cubierta por el bosque, pero sí. Se puede ver que es plana.
NARRADOR: El área plana podría ser una terraza de los taironas.
Pero para estar seguros, necesitamos evidencia, cerámica, rocas cortadas,
cualquier cosa que muestre que los taironas vivieron aquí.
ALBERT: Comienza la búsqueda.
NARRADOR: Nos separamos para rastrillar cada centímetro de tierra.
Incluso el ejército se une.
SOLDADO: Esten atentos por si encuentran algo de ceramica por ahi.
ALBERT: ¿Quizás por los bordes?
SANTIAGO: Sí, por los bordes. Necesitamos extendernos y encontrar muros.
ALBERT: Oygan. Cuidado con las serpientes.
SANTIAGO: Cuidado con las culebras.
NARRADOR: Sin una prueba fehaciente de que los taironas estuvieron aquí,
habremos hecho todo esto en vano.
ALBERT: Tiene sentido, es plano, pero todavía no encontramos pruebas.
Estamos en la cima.
Si es coherente con todo lo que la rodea,
aquí debió haber una ciudad de los taironas.
Pero tenemos que encontrar evidencia, además de la topografía.
Hay una roca aquí.
Esta es una pieza de roca cortada, como las de la Ciudad Perdida.
Veamos si sigue al otro lado de este árbol.
SANTIAGO: Ves eso de ahí.
ALBERT: Sí, continúa por aquí.
SANTIAGO: Bien. Sí, sí. ALBERT: ¿Esto?
SANTIAGO: Hay una ahí. Sí.
ALBERT: ¿Crees que sea el borde de una terraza?
SANTIAGO: Sí, la línea va hacia allá.
Por eso hay un área plana dentro.
Esto es lo que buscamos. Los bordes.
Hay roca tras roca tras roca.
Sí, hay otra por aquí.
ALBERT: ¿Hay otra alla? SANTIAGO: Sí, hay otra roca aquí, sí.
-Creo que la allamos. -Parte de la pared se cayó.
Creo que la allamos.
SANTIAGO: ¡Encontré cerámica! ALBERT: ¿Qué?
-Si. -¿En serio?
SANTIAGO: Es cerámica.
Definitivamente.
¿Lo ves? Es una pieza diminuta.
¿Puedes conseguir un poco de agua para limpiarla?
Estoy seguro de que es cerámica.
ALBERT: Miren eso.
Es un fragmento diminuto, pero es suficiente.
SANTIAGO: Será divertido excavar.
Seguro hay cerámica.
ALBERT: ¡Era la casa de alguien!
¡Sí!
NARRADOR: Esta ciudad pudo ser parte de la civilización de los taironas,
desde las montañas hasta el mar.
Los escaneos LiDAR descubrieron este lugar extraordinario,
recuperado por la naturaleza y escondido bajo la selva durante cientos de años.
Y esto es solo el principio.
Con esta tecnología podemos descubrir docenas de nuevas ciudades
y finalmente a toda la civilización tairona.
ALBERT: Creo que fue un éxito. ¿No?
SANTIAGO: Sí, un muy buen día.
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