17 Hábitos que (Silenciosamente) Duplicaron mi Productividad
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En este vídeo conocerás los 17 hábitos
que duplicaron mi productividad casi sin
darme cuenta. Estos hábitos son los que
he dividido en seis bloques y cada
bloque es un tipo de problema que
solucionan. Y sí, son seis problemas
comunes a todos y que lastran tu
productividad. El objetivo es que al
acabar tengas todo lo necesario para
solucionarlos. Para ello he estudiado
las técnicas de los profesores de las
mejores universidades del mundo como Cal
Newport, presidentes como Barack Obama o
expertos en productividad como David
Allen. Y tú podrás aplicar sus técnicas
a partir de ahora. Yo soy Álvaro,
ingeniero industrial especializado en
organización. Empezamos.
En 2016, un profesor de Georgetown
publicó un libro que defendía algo que
iba en contra de todo Silicon Valley,
trabajar menos horas. Ese profesor era
Carl Newport y su afirmación era
incendiaria. Él terminaba su jornada
laboral a las 5:30 de la tarde todos los
días sin excepciones y aún así publicaba
más papers académicos que la mayoría de
sus colegas que trabajaban hasta la
madrugada. Esta es la historia de cómo
un niño tímido que odiaba hablar en
público se convirtió en uno de los
académicos más productivos de su
generación. Y no es sobre trabajar más
duro, es sobre diseñar un sistema que
respeta cómo funciona realmente tu
cerebro. Newport joven mostró una mente
analítica y curiosa, pero también era
introvertido y prefería la soledad de
los libros a las interacciones sociales.
Se sacó la carrera en ciencias de la
computación. Un poco más mayor ya
continuó sus estudios en el MIT. Allí se
doctoró en ciencias de la computación y
aquí el primer hábito que nos enseña
Newport para tener una buena gestión de
tu energía y mejorar tu capacidad de
trabajo. Trabajar en sprints de 90
minutos. Newport estructura su día
laboral de bloques de tiempo dedicados
al trabajo profundo, típicamente en
sesiones de 90 a 120 minutos sin
interrupciones. Tu cerebro no está
diseñado para mantener un foco profundo
durante muchísimas horas seguidas.
Funciona por ciclos de 90 a 120 minutos
de alto rendimiento y después tiene una
caída natural. Durante esos bloques,
Newportiza las distracciones cerrando su
email, poniendo su teléfono en modo
avión y enfocándose en una sola tarea
cognitivamente demandante. Y aquí la
regla de oro que la mayoría de empresas
no entienden. En vez de trabajar 8 horas
a medio gas calentando la silla, haces
dos o tres bloques y rindes
infinitamente más. Ahora vamos con el
hábito dos. Ajusta tu agenda y tu día a
tu cronotipo. No todo el mundo rinde a
las 5 de la mañana. No todo el mundo es
Yados y forzarte a trabajar duro cuando
tu cerebro está apagado es como intentar
acelerar el coche con el freno de mano
puesto. Newportan lo que él llama un
shutdown ritual al final de cada jornada
laboral. Y este ritual implica revisar
su email una última vez, transferir
cualquiera que sea de sus tareas y
revisar su calendario para el día
siguiente. Ya está, nada más. Y lo tiene
planificado así. Newport no revisa su
email fuera del horario laboral y rara
vez trabaja por las noches o fines de
semana. Identificó su ventana donde su
cerebro va muchísimo mejor, las mañanas
hasta la media tarde. Así que ahí coloca
lo importante, la investigación,
escritura de papers, trabajo profundo en
definitiva, y el resto del tiempo pues
para emails, reuniones, tareas
administrativas y operativas. Y
finalmente, el tercer hábito que te va a
ayudar a multiplicar tu energía cuando
te enfrentas a tareas demandantes, nunca
empieces una tarea desde cero. Y espera,
porque aunque parece imposible, sí que
tiene sentido y ahora te lo cuento.
Newport cuando trabaja en un proyecto de
investigación o en un libro siempre
tiene un documento de próximos pasos,
que es como una lista de tareas
concretas que debe completar. Al final
de cada sesión de trabajo profundo,
Newport escribe específicamente dónde
dejó el trabajo y cuál debería ser el
siguiente paso para cuando regrese.
Nunca empieza de cero. Si mañana puede
empezar sin pensar, es un esfuerzo que
te ahorras y pues que es
superdemandante. Cada vez que apagas y
enciendes una máquina, hay una energía
de arranque. Cuando tú arrancas un
coche, al principio el motor está frío.
No debes pegar un acelerón hasta que no
haya cogido cierta temperatura. Tu
cerebro funciona igual. Empezar algo
desde cero es muy duro, pero si cuando
ya estabas en la tarea dejaste el inicio
de la siguiente, todo se simplifica,
pero aún hay otra posibilidad que
realmente sí que sea el inicio de una
tarea y no sea la continuación de algo.
Por ejemplo, iniciar la reacción del
guion de este mismo vídeo de YouTube.
Bien, la misma regla, nunca empiezas de
cero. Empiezas con una estructura
solamente con los títulos de los
apartados que vas a abordar. En este
caso, los seis problemas que te he
comentado. Eso es como el esqueleto,
pero ahora hay que añadir los tendones
al esqueleto. Vamos a un nivel de
detalle mayor. ¿Qué personajes
relevantes solucionan estos problemas
con sus hábitos? Ahora podemos añadir
los músculos al esqueleto, los hábitos
que tienen estas personas y que irán
dentro de cada uno de los bloques. Y
ahora sí, ya puedes empezar a redactar
con todo el lujo de detalles. Lo
importante es empezar de más general a
más concreto. Si empiezas desde lo
concreto, desde el inicio, irás muy
lento, tendrás menos visión general y tu
trabajo será muchísimo peor y muchísimo
más demandante. No sabes ni de dónde
partes ni a dónde quieres llegar. Los
resultados de Newport son increíbles. A
pesar de su horario bastante acotado,
Newport ha publicado un montón de papers
académicos revisados por científicos en
revistas y conferencias de primer nivel.
También ha escrito libros superventas
como DeepWork o Digital Minimalism y
porque diseñó un sistema de hábitos para
gestionar su energía de la forma más
óptima para trabajar no más horas sino
menos. Pero hay otro problema que la
gran mayoría no sabe solucionar, la mala
toma de decisiones. Y esto ocurre porque
toman decisiones pensando que son las
correctas, pero en realidad su vida no
mejora. No son conscientes de que pueden
controlar esto con hábitos del bloque
que viene a continuación.
2012, Barack Obama, el presidente de los
Estados Unidos de América, hizo una
declaración que sorprendió a muchos.
verás que solamente uso trajes grises o
azules. Estoy tratando de reducir las
decisiones. Se ponía a la altura de
otros personajes también famosos por
aplicar estas técnicas quizá algo
excéntricas como Steve Jobs o Mark
Zuckerberg, pero los trajes eran la
anécdota. Lo más importante era su
obsesión en diseñar cada aspecto de su
día para eliminar decisiones triviales.
La fuerza de voluntad no debía ser un
problema para el presidente de la nación
más poderosa del mundo. Esta es la
historia de un niño de Jonolulu que
creció entre Indonesia y Hawaii y se
convirtió en presidente de los Estados
Unidos. Los padres del pequeño Barax se
separaron cuando tenía solamente 2 años.
De 1967 al 71, Obama vivió con su madre
y su padrastro en Yarta, en Indonesia. A
los 10 años regresó a Juanolulu para
vivir con los abuelos maternos. Ya de
joven con 18 años entró en la
Universidad de Columbia en Nueva York.
Se graduó en ciencias políticas y se
especializó en relaciones
internacionales. El tío ya apuntaba
maneras. Y aquí llega el hábito cuatro,
uno de los que ha utilizado en su
mandato. El primero que soluciona la
falta de fuerza de voluntad, decidir la
noche anterior. Me explico, cada
decisión te drena un poquito de energía.
Si lo primero que haces por la mañana es
decidir qué hacer, ya empiezas cansado y
probablemente simplemente por no tomar
esa decisión de lo que debes hacer
decides mal. Es como cuando empiezas una
tarea de cero, pero con tu vida. Obama
cada noche después de acostar a sus
hijas alrededor de las 8:30 pasaba
varias horas leyendo papeles tipo
briefings, haciendo papeleo o
escribiendo hasta las 11:30 de la noche.
Durante su presidencia, Barack Obana
ganó la reputación de ser un tipo
nocturno. Dedicaba la tarde y la noche
en su oficina. Era el momento en el que
las cosas estaban más tranquilas y menos
gente corriendo y menos demanda de su
atención. Y aquí lo importante en este
hábito. En ese tiempo también
planificaba el día siguiente revisaba su
agenda, tomaba decisiones sobre qué era
lo importante y qué no. Al día siguiente
no tenía que pensar porque ya lo había
decidido. En tu caso, antes de dormir,
escribe tus tres tareas clave de la
mañana y esas tareas tienen que cumplir
esto. Hacen que tu vida o tu negocio
avance, no son urgencias de otras
personas y son medibles. Por ejemplo,
grabar un vídeo en lugar de avanzar en
YouTube. Esas tres tareas te las pones
en orden y al día siguiente empiezas por
la uno. Fácil. Vamos con el hábito
número cinco. Time blocking de
protocolos. Las tareas que más te drenan
son las difíciles, son las repetidas que
no planificas, porque cada día vuelves a
tener que decidir cuándo ponerlas y
dónde hacerlas. Obama tenía una rutina
estricta. Hacía ejercicio por la mañana
durante 45 minutos, 6 días a la semana.
Llegaba a la oficina alrededor de las 9
de la mañana y el primer punto en su
agenda, como siempre era una reunión con
su jefe de gabinete, Ram Emanuel, para
un repaso rápido del día, 3, 4, 5
minutos, lo que fuera necesario, pero
tenía que ser rápido. Cada tarde, antes
de finalizar el día, Obama tenía una
sesión de cierre similar con su jefe de
gabinete. regresaba a la residencia para
cenar y a las 6 o 6:30 de la tarde y
finalmente empezaba su sesión nocturna a
las 8:30 de la noche hasta las 11
aproximadamente. Protocolos fijos
metidos en el calendario como bloques. Y
es que así es como está en el calendario
y no tienes que negociar contigo mismo.
Lo que tú puedes hacer es empezar a
revisar cosas que haces repetidamente
cada semana o incluso cada día. Revisar
los mails, entrenar, comer, ir a
comprar, tener reuniones. Bien, pues
ahora lo único que tienes que hacer es
meterlas en tu calendario con un horario
fijo, por ejemplo, revisar los correos
todos los días de 11 a 12 y de 4 a 5.
Entrenar los lunes, miércoles y viernes
de 7 a 8 de la mañana y así creas
protocolos de actuación para aquello que
se repite en tu día y que realmente es
importante para ti. Y finalmente, el
hábito seis, usar planes si entonces
para eliminar la procrastinación. Te
explico lo que son exactamente. La
procrastinación vive en la ambigüedad y
ocurre porque no está definido ni cuándo
ni cómo. En 2012, el periodista Ryan
Lisa de la revista de New Yorker
consiguió algo inaudito, cientos de
páginas de informes internos que
revelaban cómo funcionaba realmente el
despacho de Barack Obama. Se descubrió,
entre otras muchas cosas, que, a
diferencia de otros líderes que
prefieren reuniones constantemente,
Obama pedía que todo se le diera por
escrito, porque podía pensar en
profundidad sobre ello tranquilamente.
Lo fascinante de esto es que en los
documentos tenían tres casillas al
final: aprobar, rechazar, discutir más.
No había más opciones, a decidir. Los
bloqueos se eliminaban. No perdía el
tiempo escribiendo ensayos de vuelta.
Marcaba una casilla y la maquinaria del
gobierno seguía girando. Si el documento
dice X, entonces hago I. Esos son los
planes. Si. Entonces, ya están
definidos. Cuanto más específico, menos
excusas. Utiliza esta guía tipo
plantilla para hacer los tuyos. Te digo
cómo lo puedes escribir en cualquier
sitio. Si es día, hora, situación,
entonces hago la acción exacta. Por
ejemplo, si son las 9 de la mañana,
entonces escribo una hora. Si me siento
a trabajar, entonces pongo el móvil en
modo avión. Como decía Obama, necesitas
rutinizarte. No puedes estar pasando el
día distraído por trivialidades. Si
aplicas esto bien, tu fuerza de voluntad
se multiplica sin necesidad de
disciplina. Pero si lo que aplicas lo
aplicas mal, empeoras más aún el
problema del siguiente bloque, la alta
carga mental. Uno de los problemas que
más nos impactan en nuestro estrés
diario y que nos genera ansiedad
innecesaria, pues hay técnicas que nos
permitirán controlarlo. Te cuento.
David Allen afirmó haber tenido 35
profesiones antes de los 35 años. una
vida caótica como la de muchos de
nosotros, pero fue precisamente esa vida
llena de frentes abiertos, de adicciones
y de caos lo que le llevó a descubrir
algo que nadie había formulado antes, un
método para vaciar la mente y acabar con
los ciclos interminables de la cabeza,
pensando en cosas que realmente no se
habían acabado y que nos preocupaban.
Después de décadas de investigación en
el campo y por supuesto poniéndolo en
práctica, David escribió el bestseller
internacional Getting Things Down. Fue
publicado en más de 28 idiomas, un
auténtico éxito y yo lo tengo y de
verdad es brutal, es muy recomendable.
La pregunta que te harás es, ¿cuál es
ese sistema para cerrar los loops
mentales y liberar tu cabeza? Pues son,
entre otros, los siguientes cuatro
hábitos que te ayudarán con ello. Hábito
siete. Si llega tu bandeja de entrada,
decides qué haces en ese mismo instante.
Y no me refiero solamente a la bandeja
de entrada del mail, una carta, alguien
que te cuenta algo cada vez que abres
algo y no lo cierras, un email, un
mensaje, una pestaña, creas una pestaña
mental que te sigue consumiendo tu
atención. El método GTD, Getting
ThingsD, se basa en el principio de que
una persona necesita liberar su mente de
las tareas pendientes guardándolas en un
lugar específico. De este modo, no es
necesario recordar lo que tienes que
hacer porque ya lo has guardado en algún
sitio y tu mente está tranquilo. A
diferencia de los expertos en gestión de
tiempo, Allen no se centra en el
establecimiento de prioridades. En su
lugar, él insta a la creación de listas
de tareas específicas para cada
contexto. por ejemplo, una lista de
llamadas telefónicas pendientes o de
recados que tienes que hacer. También
sugiere que cualquier nueva tarea que
pueda ser completada en menos de 2
minutos, pues deberías hacerla en ese
mismo momento. Y como hacía Obama con
sus documentos, tú con todo. Cuando te
llega algo, decíes rápido, lo resuelves,
lo agendas, pero si lo agendas le pones
fecha o lo descartas. Hábito ocho, la
regla de los 5 minutos. Aquí le das la
vuelta al problema. El cerebro. Recuerda
lo que aún no hemos hecho porque está
incompleto. Pues úsalo a tu favor en lo
importante. Allen sostiene que el mayor
impedimento de cualquier tarea es
empezar, así que elige la tarea que
estás editando. Comprométete a hacerla
solamente 5 minutos. Cuando pasen esos 5
minutos, puedes parar. Sin embargo, lo
normal es que sigas porque el cerebro
quiere cerrar el loop. Hábito nueve,
ritual de cierre. Si no cierras
claramente una tarea, tu mente se queda
como a medias. El método de Allen
requiere que se revisen semanalmente
todas las acciones destacadas,
proyectos, eh tareas en espera. Así que
asegúrate de que todo lo que ha entrado
nuevo en tu bandeja está incluido en el
sistema y lo tienes actualizado. Cuando
termines algo, lo tachas, márcalo como
hecho, bórralo del calendario, haz un
gesto final, cerrar el portátil, decir
que ya está hecho. Un cierre claro es
igual a una mente con menos frentes
abiertos. Y el último hábito de este
bloque es el hábito 10, el brain dump
nocturno o vaciar la cabeza. Cuántas
veces te has ido a dormir y tu cabeza no
para de pensar en lo que has estado
haciendo o en lo que te queda por hacer.
Tu cabeza no debería irse a dormir
haciendo la lista de tareas. Crear
listas de tareas es un paso para
solucionarlo, pero no es el único paso.
También necesitas examinar lo que
escribes, interpretarlo y tomar acción.
Y esto de nuevo es parte del método GTD.
Antes de dormir, escribe durante 5
minutos temas pendientes, ideas,
preocupaciones y cosas sueltas. Sin
ordenar, solamente sácalo de tu cabeza.
Si sale algo importante, entonces lo
conviertes en una tarea concreta o
incluso la agendas en el calendario. Hoy
David Allen es considerado la autoridad
líder en los campos de productividad
organizacional y personal. Las ideas de
Allen han sido popularizadas a través de
internet, vía blogs, entrevistas,
revistas. Ha recibido un montón de
premios. Todo porque diseñó un sistema
donde enseñaba a personas a evitar
bloqueos emocionales definiendo lo que
hay en sus cabezas. Aplicarlo bien
significa dividir la mitad de tu carga
mental sin necesitar más tiempo. Ahora
vamos con el cuarto problema. El déficit
de atención.
Era 2011. Jack Dorysey tenía entre 34 y
35 años y ya estaba dirigiendo dos
empresas a la vez. Y no eran dos
empresas cualquiera, Twitter y Square.
Trabajaba 8 horas en Twitter por la
mañana y después otras 8 horas en Square
por la tarde. 6 días a la semana, 16
horas diarias. ¿Cómo era capaz de
hacerlo sin volverse loco? Eliminaba el
déficit de atención mediante estructura
absoluta. Hábito 11. El primero para
solucionar el déficit de atención.
Agrupar tareas por tipo de energía. Cada
vez que cambias de tipo de tarea, de
creativo, administración a reuniones,
pierdes tiempo reconfigurando,
situándote a nivel mental en la nueva
tarea. Jack la separa por días
completos. El lunes en ambas compañías
enfocaba en la gestión o en la dirección
de la compañía. El martes en producto,
el miércoles en marketing y
comunicaciones y crecimiento. Y así cada
día. El sábado se lo tomaba libre y el
domingo era como un día de reflexión, de
feedback y estrategia y para prepararse
para la próxima semana. Tú puedes
aplicarlo de la siguiente manera.
Primero, divide tus tareas en tres
categorías: Alta energía, crear, pensar,
estrategia, media energía, emails,
coordinación, reuniones y baja energía,
temas eh administrativos, tareas
mecánicas. Y ahora lo que tienes que
hacer es bloques dentro del día o
incluso hacer días temáticos como Jack
Dorsey. Es importante que no las
mezcles, así que puedes empezar de esta
forma. Hábito número 12, música como
disparador del foco. Esto es algo que no
sabemos si hacía Jack Dorsy, quizás sí,
pero deportistas o artistas lo
implementan constantemente. Tu cerebro
aprende de asociaciones. Siempre antes
de trabajar profundo recibe el mismo
estímulo, ese estímulo se convierte en
el botón de concentración. Es clarísima
esta asociación cuando pones la música
antes de entrenar en el gym o antes de
salir a jugar un partido, pues también
vas a iniciar un trabajo realmente
demandante. Al principio tienes que
forzarlo porque no estás acostumbrado,
pero con el paso de los días empezarás a
relacionarlo de forma inconsciente.
Estarás preparando tu mente para lo que
le espera. Con esta rutina, Twitter se
convirtió en una de las plataformas de
las redes sociales más influyentes del
mundo, con muchas cosas que mejorar,
pero los resultados ahí estaban y Square
revolucionó los pagos móviles. Estos
hábitos no son mágicos, pero ayudan a
fijar tu atención donde corresponde en
el momento adecuado. Vamos al siguiente
bloque, el que te desbloqueará
psicológicamente en las situaciones
incómodas para que pienses y ejecutes
con claridad, aún sin que tu entorno sea
perfecto.
¿Cómo prepara LeBron James su enésimo
partido de la NBA? Pues llegando casi 5
horas antes, LeBron pasa tiempo cada día
visualizando el éxito y enfocándose en
sus metas. Lebron entrena su mente para
mantenerse en calma y con confianza en
cualquier situación. Esa confianza no se
gana en las 5 horas previas solamente.
Son los hábitos repetidos en el tiempo
los que le llevaron a convertirse en el
máximo anotador de todos los tiempos de
la mejor liga de baloncesto del mundo.
La historia de King James es de talento,
pero sobre todo es de un trabajo
minucioso en crear sistemas mentales que
eliminaron todas las barreras posibles.
Y aquí llega el hábito 13, el primero de
este bloque. El primero para solucionar
la confianza en uno mismo, hablarte y
visualizarte en tercera persona. Cuando
te hablas en yo, te hundes en tu propia
emoción. En tercera persona activas la
parte racional. Aunque no he encontrado
nada que diga exactamente que LeBron se
hable en tercera persona, su capacidad
para mantenerse calmado, bajo presión en
extremas circunstancias y tomar
decisiones racionales en momentos
supercíticos en cada partido me lleva a
pensar que sí que tiene un alto nivel de
disociamiento psicológico con su yo. Lo
que sí está documentado es que LeBron
pasa muchísimo tiempo, cada día
visualizando y enfocándose en sus metas.
Si te hablas en tercera persona, te
quitas el drama del asunto y eso es
igual a que encontrarás más soluciones.
A ver, no hay que ser un genio para
llegar a esta conclusión. ¿Tú cuándo das
mejores consejos? Cuando no son para ti.
Pues conversa contigo como si no fueras
tú. Te darás los consejos que le darías
a un amigo. Cuando estés bloqueado,
cambia el lenguaje. En vez de no puedo,
di, "Vale, ¿qué necesita Álvaro ahora?"
Hazte una pregunta útil. ¿Cuál sería el
siguiente paso que tendría que dar
Álvaro para mejorar esta situación?
Hábito 14. No pienses en problemas,
piensa en las soluciones. Visualizar
solo los problemas te bloquea. Es un
limitador total. Lo útil es visualizar y
luego planificar las soluciones a los
obstáculos. Además de la visualización,
LeBron también practica mindfulness y
meditación. Estas prácticas le ayudan a
mantenerse presente y enfocado. Dice que
le permite tomar decisiones en
fracciones de segundo en los partidos.
LeBron visualiza tiros exitosos durante
la práctica y mantiene una mentalidad
positiva para construir confianza en sus
habilidades de tiro. Para mí, la regla
de oro que debes aplicar es la
motivación se acaba en el primer
obstáculo que no has planificado, así
que ponte en esas posibles situaciones.
Siempre puede ser que surja algo que no
tenías planeado, pero qué te puede
bloquear y crea un si entonces para cada
obstáculo. Si me da pereza, entonces
hago solamente 5 minutos. Si me
distraigo, entonces saco el móvil fuera
de la habitación. Y el hábito 15, lanza
al 80%.
La perfección suele ser el eufemismo del
miedo. ¿Crees que LeBron James solamente
lanza a canasta cuando tiene una
posición perfecta en el campo, con su
cuerpo perfectamente alineado, con los
dos pies apoyados en el suelo y con un
agarre óptimo de la pelota? No, por
supuesto que no. se la juegan muchísimas
veces constantemente y la mayoría de
ellas acierta pero otras falla. Y
trabaja para eso, para estar en
situaciones imperfectas y seguir siendo
el mejor. Justo ahí donde marca la
diferencia con los demás. En tu caso,
nunca llega el momento perfecto para
cambiar de trabajo, ni para tener un
hijo, ni para lanzar un producto o para
empezar un proyecto. Nunca es el mejor
momento, pero si lo atrasas, pierdes. Si
lo atrasas, LeBron James ya ha lanzado.
Si lo atrasas, tu competencia ya ha
lanzado. La sociedad no para y la
perfección no se premia. Con esto no
digo que vayas a lo loco, pero define
cuál es tu 80%. En cuanto estés ahí,
accionas. hecho siempre vence a
perfecto. Con esta mentalidad, James ha
conquistado cuatro campeonatos de la NBA
y se ha convertido ya en una leyenda
viva del deporte.
James Clire comenzó el libro de hábitos
atómicos con un relato personal que
alguna vez os he contado. Sufrió una
lesión que amenazó con su vida. Jugando
a béisbol, un compañero le estampó el
bate sin querer en la cara.
aplastamiento de cráneo. Pero mientras
se recuperaba descubrió algo y fue lo
que plasmó en el libro. La motivación
aparece y desaparece, pero los sistemas
correctos pueden hacer que el progreso
sea inevitable sin necesidad de
motivación. En la universidad comenzó a
hacer pequeños cambios en su rutina
diaria. Con el tiempo, su rendimiento
académico y deportivo parecía otro. Para
febrero 2024 había vendido casi 20
millones de copias y había encabezado la
lista de bestsellers de New York Times
durante 260 semanas. casi 5 años. La
historia de cómo un atleta de béisbol
con muchísima mala suerte al principio
se convirtió en el autor de uno de los
libros más populares de la década.
Hábito 16. Une un debería con un quiero.
Si asocias una tarea que no te gusta con
algo que te apetece, tu cerebro deja ahí
la puerta entreabierta. Un tipo, Ronan
Birn, inventó la Cyflix, una bicicleta
conectada a Netflix que frena el
contenido si dejas de pedalear. Él es un
estudiante de ingeniería eléctrica en
Dublín. Le gustaba Netflix, pero también
sabía que debía hacer más deporte. Así
que, poniéndole en práctica sus
habilidades, escribió un programa en su
ordenador que permitiría que Netflix
funcionara solamente si estaba
pedaleando a cierta velocidad. A esto se
le llama Temptation Bundling. Anclar un
debería con un quiero. Debería hacer
deporte, pero quiero ver Netflix. Los
unes y listo. Puedes incluso combinar
Temptation Bundling con Habit Staking,
que es crear cadenas de hábitos a partir
de unos que ya tienes incorporados. Por
ejemplo, esta es la fórmula. Después del
hábito actual, que este ya lo tengo
incorporado, hábito que necesito y
después hábito que quiero. Si quieres
leer las noticias, pero necesitas llamar
a clientes y te da muchísima pereza,
sería lo siguiente. Después de tomar mi
café de la mañana, hábito actual,
llamaré a cinco clientes potenciales,
hábito que necesito. Y después de llamar
a estos clientes potenciales, leeré las
noticias hábito que quiero. Otro ejemplo
bastante guay. Quieres ver Instagram,
pero debes hacer deporte. Después de
sacar mi teléfono del bolsillo, que es
el hábito que ya tengo, haré 10
flexiones, hábito que necesito. Después
de esas 10 flexiones, revisaré
Instagram, hábito que quiero. Y además,
después de haber hecho las flexiones, ya
igual ni siquiera quieres ver Instagram,
porque te habrá dado tiempo a
reflexionar y darte cuenta de que no lo
necesitas realmente. Y finalmente, el
hábito 17. Ponte objetivos a muy corto
plazo. El problema de los objetivos a
largo plazo es que en el día a día no
ves avance y cuando no hay señal de
progreso, interpretas que nunca termina
y por eso te cuesta mantener la
constancia. La solución es convertir tu
objetivo grande en tres, CCO 10 hitos
visibles y avanzar en cada uno de ellos.
Por ejemplo, para crear un vídeo, los
sitios pueden ser te crear un tema,
hacer una miniatura y un título
terminado, después terminar el guion,
después hacer la grabación, después
editar, después publicar. Cada día
piensas en qué es lo siguiente que
tienes que completar y así sí que ves el
progreso. Ahora bien, todos los hábitos
requieren de un tiempo para que se
conviertan en eso, en hábitos y a veces
cuesta muchísimo conseguirlo. Pues para
que se integren en tu día a día con
normalidad, te recomiendo este vídeo de
por aquí. Cómo obligarte a ser constante
y hacer cosas difíciles. Estoy seguro de
que te ayudará. Nos vemos al otro lado.
Un abrazo y hasta la próxima.
He.
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